Naturaleza exuberante bajo protección sagrada en Baños, Ecuador

La localidad de Baños de Agua Santa, en el centro del país, concentra en un espacio reducido todo lo que el viajero podría soñar. Un volcán en activo, infinidad de cascadas y aguas termales, y un pueblo colonial protegido por una Virgen a la que no le falta el trabajo.

Ecuador

Viajamos hasta el centro de Ecuador, uno de los países más fascinantes de América Latina. Un país de naturaleza exuberante que sorprende a uno donde menos se la espera, o donde mejor se la busca. Y un ejemplo claro del lugar en el que encontrarla es la encantadora localidad de Baños, una de las localidades más turísticas del país.

Hay muchos y buenos motivos para visitar Baños de Agua Santa. Pero como su nombre indica, el agua es una de sus grandes protagonistas. A sus aguas termales, presentes en varios baños y piscinas, se les han atribuido propiedades curativas durante siglos. Todo gracias al poder de la Virgen de Agua Santa, quien también vela por la protección del municipio.

De baños termales en Baños los encontraremos de varios tipos, a varias temperaturas y con diversas peculiaridades. Desde los que ofrecen un servicio próximo al balneario hasta los que disponen de toboganes o piscinas semiolímpicas. Pero no solo en ellos cobra protagonismo el agua de Baños.

Y es que en sus alrededores encontramos un sinfín de cascadas, en la vía que conecta Baños con la localidad de Puyo. Entre ellas destaca la de Agoyán, la más alta de los Andes Ecuatorianos, con una caída de 61 metros sobre un barranco. Las demás las encontraremos agrupadas o en solitario, y con unas caídas que a menudo oscilan entre los 30 y los 40 metros de altura. Todo un espectáculo.

Más allá del agua, la historia de Baños no se explica sin asociarse a la del volcán Tungurahua. Esta maravilladle 5.000 metros de altura ha entrado en erupción varias veces en la última década, y provocado más de un susto a los habitantes de Baños. Su Virgen lo ha tenido difícil para protegerles, pero aun así lo ha conseguido, ganándose a pulso la gran veneración que se siente por ella.

Precisamente su santuario, el de la Virgen de Agua Santa, es uno de los mayores alicientes en Baños. De estilo colonial, los murales de su interior nos cuentan la historia de la localidad y su vínculo con ella. Su presencia traspasa los muros de este recinto sagrado y llega hasta cualquier establecimiento comercial o de venta de artesanía de la zona.

Como vemos, Baños es un destino lúdico, cultural, espiritual y vinculado a la naturaleza. Este último de los alicientes suele ser el que más atrae al viajero, que encuentra múltiples oportunidades para la práctica del senderismo, el rafting, el kayaking u otros deportes de aventura.

Si visitáis la zona, siempre previsores ante la actividad del Tungurahua, os recomendamos deteneros en la Casa del Árbol. Situada en el caserío Runtún, a 2.600 km sobre el nivel del mar, es un rincón bucólica con espectaculares vistas al horizonte y al volcán. Su columpio permite balancearse al límite de uno de los paisajes más majestuosos del planeta.

Si Ecuador supone un viaje muy apetecible, Baños y sus alrededores son una de sus paradas obligadas.

Foto: Corey Spruit.

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