Grutas de Cristal de Molinos, en Teruel

Estas grutas de la provincia de Teruel ofrecen un espectáculo único de estalactitas, estalagmitas y otras formaciones minerales. Una obra natural con miles de años de historia que, además, esconde en su interior importantes restos fósiles.

Se acerca Semana Santa, un momento ideal para una escapada de turismo interior. Y es que, con tantas oportunidades para volar barato, a veces se nos olvida la belleza que alberga nuestro propio país. Un ejemplo sin igual de maravilla desconocida es el que hoy os presentamos. Se trata de las Grutas de Cristal de Molinos, en la provincia de Teruel.

Fueron descubiertas y exploradas por primera vez a principios de los años 60, y desde entonces no han dejado de dar sorpresas. La primera fue su propio aspecto, que incluye todos los elementos que se le pueden pedir a una cueva. Estalactitas, estalagmitas, columnas, cascadas, cortinas… E incluso estalactitas que tras nacer adoptan un peculiar crecimiento vertical. Todas estas formaciones, creadas durante millones de años, han aparecido gracias a la variedad de depósitos minerales transportados por las aguas subterráneas.

El nombre que hoy reciben estas grutas les viene como anillo al dedo. Y es que en el recorrido ofrecen un espectáculo muy diverso en formas, colores y cristales. Parece el escenario de una película fantástica.

Por si eso fuera poco, en su interior se han encontrado importantes fósiles. El más destacado es el del ‘Hombre de Molinos‘, el ejemplar homínido más antiguo de Aragón, de unos 25.000 años de antigüedad. Estos hallazgos, entre otros, se pueden conocer en profundidad en el Museo de Molinos.

Hay dos cuevas de acceso a las grutas, la de las Graderas y la de Baticambras. La segunda es especialmente famosa por dar cobijo a una importante concentración de murciélagos. Como en una película de Indiana Jones. Una vez en el interior, nos espera un recorrido de unas dos horas por las cámaras y pasillos más espectaculares de las grutas.

Las visitas, siempre guiadas, se realizan durante todo el año. El precio de la entrada general es de 7 euros, y encontraréis más información sobre los horarios en la web de Turismo del Maestrazgo. Sea como sea, una vez allí os recomendamos dar un paseo por el pueblo de Molinos. Un lugar con mucho que ofrecer.

De visible encanto rural, el acceso a la localidad está marcado por el barranco de San Nicolás, que deja algunas calles al borde del precipicio. En el interior nos esperan casas típicas que se distribuyen a través de calles empinadas, pues la superficie del terreno es abrupta. Entre las construcciones más destacadas encontramos el castillo calatravo (siglo XII), la iglesia gótica (siglo XV) y la casa de la villa (siglo XVI). Todo un recorrido por la historia.

Sin duda, Molinos y sus Grutas de Cristal son una propuesta original para estas cortas vacaciones.

Foto: Jbarta.

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