Disfrutar los Pirineos en la Cerdanya

En el Pirineo catalán nos encontramos con la Cerdanya, un territorio dividido por la frontera entre España y Francia. En ella encontramos pistas de esquí, pueblos singulares y diversas maneras de disfrutar de los Pirineos.

El Lago de Puigcerdà.

En los Pirineos nos encontramos con la Cerdanya, un territorio histórico que actualmente está dividido por la frontera entre España y Francia. La Baixa Cerdanya está en la provincia de Girona, y tiene su capital en la localidad de Puigcerdà, a unas 2 horas en coche de Barcelona y poco más de una hora desde Andorra; mientras que la Alta Cerdanya está en territorio francés. Tratándose de una zona pirenaica, las posibilidades que nos ofrece están estrechamente relacionadas con la montaña, desde los deportes de invierno como el esquí o el snowboard hasta el alpinismo o paseos por sus bosques. Si vamos, no podemos dejar de visitar sus maravillosos pueblos de casitas de piedra y techos de pizarra ni de disfrutar de su gastronomía.

En la Cerdanya encontramos dos de las mejores pistas de esquí catalanas, La Molina y Masella, ambas en la localidad de Alp. Además, también están las estaciones de Aransa, Lles y Guils-Fontanera, en las que en invierno se puede practicar esquí de fondo o con raquetas. Por ellas pasa cada año la Pirena, una carrera de trineos que cruza la cordillera de punta a punta. En verano las estaciones siguen abiertas, y muchas organizan actividades como senderismo, rutas en BTT o a caballo, etc. Ya sea en un grupo organizado o por nuestra cuenta, esta es una de las mejores opciones de conocer la Cerdanya, en especial de cara al buen tiempo. La pesca es otro deporte que podemos practicar en esta zona, aunque para ello se necesita una licencia no muy difícil de conseguir. En nuestras excursiones por los Pirineos o por el Parque Natural del Cadí Moixernó puede que nos encontremos con algún ciervo.

La principal ciudad de la Cerdanya es Puigcerdà. Entre sus principales atractivos están el campanario de Santa Maria, desde el que podemos ver unas vistas magníficas del valle de la Cerdanya; el estanque de Puigcerdà y la iglesia de Sant Tomàs, una iglesia románica del siglo X. Precisamente el románico es el estilo arquitectónico más común en la zona, aunque es un románico muy unitario y austero. La ruta del románico que va desde el Rosellón francés, en el Mediterráneo, hasta el Alt Urgell, en Lleida, pasa por la Cerdanya, y comparte estas características. En Puigcerdà encontramos la frontera por carretera con Francia, en el paso de Bourg-Madame.

La otra ciudad más importante de la Cerdanya es Llívia, una localidad situada en territorio francés pero bajo soberanía española. Su casco histórico está declarado bien de interés nacional, y vale la pena pasearse por él. Además, podemos ver la Iglesia de Nostra Senyora dels Àngels de Llívia, una iglesia de piedra del siglo XVI y la torre de Bernat de So, junto a la iglesia, que actualmente alberga el Museo Municipal, pero que históricamente ha servido como cárcel, farmacia o Casa de la Villa.

El Tren Groc o Train Jaune recorre la Cerdanya y el Conflent.

La Alta Cerdanya, la parte administrada por Francia, no es muy diferente a la parte catalana. En ella también encontramos pistas de esquí como las de Formiguéres, Puigmal o Font-romeu. En esta última localidad está el horno solar de Odelló, el más grande del mundo. Si podemos, no debemos dejar de visitar la Tor de Querol, en cuya estación confluyen los trenes de cercanías de Renfe (hasta Barcelona), la SNCF francesa (hasta Toulouse y París) y el Tren Groc o Train Jaune en francés, que recorre la Cerdanya y la comarca norcatalana del Conflent; y Lló, lugar de nacimiento del río Segre y que cuenta con unas termas en las que podremos relajarnos después de una excursión.

Fotos: Jaume Meneses (lago)/trams aux fils (Tren Groc)

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