Ciudad de Frías, un sinfín de arquitectura en muy poco espacio

Casas colgantes, fortaleza, puente medieval, vía romana… La Ciudad de Frías cuenta con apenas 30 km2 de superficie, pero es espacio de sobras para albergar un auténtico viaje por la historia y la arquitectura.

Se la llama Ciudad de Frías pese a contar con menos de 300 habitantes y ocupar unos 30 km2 de superficie. Todo gracias al Rey Juan II,  que le otorgó este título en el siglo XV y le ha permitido conservarlo a nivel oficial hasta la actualidad. Y si bien este dato no pasa de curiosidad si lo consideramos en cifras, es bien merecido si tenemos en cuenta el patrimonio arquitectónico e histórico de este lugar. El núcleo de la localidad es tan bello que fue declarado como Conjunto Histórico-Artístico por el Gobierno español.

Frías se encuentra en la provincia de Burgos, en el Valle de Tobalina y sobre la arisca elevación del cerro de La Muela. Situada en uno de los extremos del Parque Natural de los Montes Obarenes-San Zardonil, cuenta con el privilegio de estar bañado por las aguas del Ebro. El río más caudaloso de España.

Esta situación estrategia, aún hoy camino de paso hacia tierras vascas y cántabras, ha sido determinante en su historia. De hecho, aún se conservan los vestigios de la vía romana que atravesaba la ciudad. Hoy en día es un enclave donde el medievo aún se respira a cada paso, a través de calles empinadas y empedradas, y construcciones de gran valor histórico.

En Frías hay un poco de todo. Desde casas colgantes, como las de Cuenca o Ronda, hasta un castillo que preside la parte más elevada del cerro y el extremo del casco histórico. Algo que no podía faltar en una tierra como Castilla y León, con un patrimonio de centenares de castillos y fortalezas.

El Castillo de Frías es una construcción de entre los siglos XII y XVI, y en su día perteneció a los Duques de la localidad, la familia Fernández de Velasco. Parte de sus muros, así como su torre de homenaje se encuentran encastadas en la roca. La citada torre parece querer caer en cualquier momento, y así ha sucedido tres veces (documentadas) a lo largo de su historia. Sin embargo, hoy es totalmente segura, y ofrece grandes vistas de la ciudad y los entornos. Al castillo se accede a través de un puente, antaño levadizo, que cruza un foso escavado en la roca. 

Otro punto imperdible en el municipio es el puente medieval, de 143 metros de longitud. Cuenta con nueve arcos de diferente perfil, entre apuntados y rebajados, y sus bases datan de la época romana. Destaca su trazado irregular, que se debe a la adaptación de los pilares a las rocas naturales que permiten asentarlo. También su característica torre, que en tiempos medievales servía para controlar el paso, pero también para cobrar un impuesto de acceso. Parte de este dinero se reinvertía en la preservación de la integridad del puente.

En Frías nos esperan otros monumentos destacados, como la Iglesia de San Vicente, la Casa Cuartel, los restos de la muralla o el barrio de la Judería. Sin embargo, también es el punto de partida perfecto para una excursión. En el recorrido nos esperan algunas de los más destacados monasterios y ermitas de estilo románico y gótico de la región.

Si queréis saber más sobre Frías, o sobre cómo planificar la visita, os recomendamos visitar la sección de Información Turística de su web municipal.

Foto: Falstaf.

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