La tradición milenaria de los baños públicos

Los baños públicos o hammams son una tradición tunecina con siglos de antigüedad que no podemos perdernos durante nuestro viaje. Ya optemos por un hammam popular o por uno lujoso, se trata de una experiencia diferente que merece totalmente la pena.

hammam

En todo el mundo árabe hay una tradición que se ha mantenido a lo largo de los siglos: los hammams o baños públicos. Ya en la época medieval el mundo musulmán seguía la costumbre del baño público. Mientras en Europa la higiene brillaba por su ausencia, en todos los pueblos musulmanes se asentaba esta costumbre, por la que tanto hombres como mujeres dedicaban un tiempo a su cuidado personal.

Los baños públicos por dentro

Los hammams se parecen mucho a las clásicas termas romanas. Generalmente comparten la caldera que se usa para calentar el agua con un contiguo horno de panadería. Los baños se distribuyen en varias salas, a diferentes temperaturas. Conviene llevarse el champú y el gel que solamos usar, además de toalla. En los baños, además, podremos recibir un masaje o una limpieza por parte de uno de los encargados (o encargadas, porque los baños siempre están separados por sexos). Nos realizaran una limpieza profunda con una esponja y, creedlo… ¡saldréis de allí más limpios que un bebé!

Los baños públicos son tan populares y están tan arraigados en la tradición tunecina, que casi cada barrio en cada ciudad del país tiene su propio baño público. Por eso encontramos todo tipo de hammams, desde los más populares y sencillos, donde acuden los vecinos de la zona en familia, a los más antiguos y hermosos, con una decoración y ambiente muy cuidados.

Los mejores baños públicos de Túnez

Túnez, como todos los países musulmanes, mantiene la tradición de los hamams. Si se quiere conocer al auténtico Túnez, nada mejor que probar un hamam normal y corriente, que se encuentre en cualquier barrio de cualquier localidad.

Probar el hammam es, además, todo un placer en sí mismo. Perfecto para acabar una larga jornada de viaje, cuando ya estamos agotados de recorrer las playas y desiertos del país. Los baños públicos más prestigiosos de Túnez son Kachachine y Daouylette, en la capital. Además, muchos hoteles incluyen entre sus servicios un hammam, más occidental que los tradicionales que pueden encontrarse en los barrios o las medinas de Túnez.

Ya se prefiera un hammam tradicional o más moderno, la experiencia del baño público es parte indisoluble de un viaje a Túnez.

Más información / Turismo de Túnez

Foto / m.apak

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