La vacunación en Japón: lenta y mal organizada

La vacunación en Japón no está cumpliendo con las expectativas, encontrándose muy por detrás de las cifras que deberían estar alcanzándose.

Decepción. Por vivir en Japón y sentir que estás en uno de los países más atrasados en cuanto a organización del gobierno. Nos quejamos en España y, quejarse, es bueno, porque ayuda a mejorar. Pero en comparación a un país como Japón, la organización de toda la campaña de vacunación en España es gloria bendita. En Japón la sociedad espera, se sienta, y sigue esperando. No hay margen a la crítica, a las quejas ni a las reacciones. El gobierno toma decisiones lentas, extremadamente pausadas, con reuniones interminables que sirven para decidir el tema que se tratará en la próxima reunión. Es interminable.

La paciencia se le acaba a cualquiera. Si vives en Japón y tu vida no pasa por depender de ninguna decisión del gobierno, eres más feliz y no te encuentras en una situación de frustración. Pero actualmente, la vida de todos los ciudadanos depende, en cierta manera, del gobierno y de su organización. Y ese es justamente el problema, porque se produce un caos y una sensación de frustración plena.

Recibí las pegatinas/cupones para recibir la vacuna hace 1 mes y medio, a grandes rasgos. Las instrucciones eran muy claras. Cuando te tocara recibir la primera dosis de la vacuna en base a tu edad y situación médica, tendrías que solicitar cita en una de las muchas (muchísimas) clínicas disponibles donde te la pueden poner. A priori, sonaba bien.

El problema es cuando llega esa fecha, intentas encontrar horario para recibir la vacuna, y ninguna clínica tiene disponible espacio. ¿Se han agotado? Miras en otra clínica, y en otra, y en otra, y en otra. Pasan 20 clínicas de tu zona de residencia y sigues sin encontrar hueco. Cada clínica tiene su propio sistema, sus reglas, su herramienta para pedir cita. Tienes que ir página por página buscando y analizando, consultando, comprobando las condiciones y descubriendo si en esa clínica te atenderán sin ser uno de sus clientes.

Al final, pasas horas y acabas igual: sin cita. Descubres que el gobierno ha bloqueado todas las nuevas citas, porque resulta que no tienen vacunas. Se han agotado. Japón no tiene vacunas. Tiene las justas para las segundas dosis (esperemos) de los que ya han recibido la primera. ¿Por qué Japón no tiene más vacunas? Principalmente porque, posiblemente, el país ha estado ocupado con los Juegos Olímpicos. Ahí es donde se ha ido toda la inversión económica. Pero, en cierta manera, no se puede culpar al gobierno teniendo en cuenta la actitud de parte de la población: totalmente evadida de la realidad, ignorando que hay un virus, bajándose las mascarillas por debajo de la nariz en lugares muy concurridos donde no se mantienen las distancias.

A diario, los grupos de jóvenes siguen reuniéndose en los karaokes, se van a los bares de alterne a charlar durante horas con chicas que les dan conversación (la gran adicción de los japoneses) y salen a beber sin ninguna precaución. Al volver a casa, esos jóvenes exponen a sus familias. No solo eso, sino que el grupo de hombres de 30-40 años hace lo mismo, se va en busca de chicas jóvenes que les entretengan riendo sus bromas y vuelven a casa a exponer a sus esposas y sus hijos. Las cifras del virus aumentan en Tokio de forma drástica pasando de las 5.000 infecciones diarias, una cantidad que, para Japón, hace poco tiempo era ciencia ficción.

En otras poblaciones cercanas a Tokio comienza a ocurrir lo mismo. Más de 1.000 infecciones diarias, 2.000, y nadie cambia su modo de comportamiento. Lo que es peor: las pocas vacunas que se ponen, lo que hacen es llevar a que los vacunados se despreocupen todavía más del virus. Sus mascarillas quedan más bajadas y hay menos preocupación porque hacen uso del pensamiento erróneo de “si estoy vacunado, no puedo coger el virus”.

Mientras tanto, personas de riesgo, con enfermedades, no han recibido todavía la vacuna. Conozco casos de japoneses que siguen esperando incluso con enfermedades crónicas que, de combinarse con el coronavirus, les podrían dejar en situaciones muy problemáticas. Los niños siguen en riesgo, y nadie parece preocuparse por ellos. Las mutaciones del virus avanzan mientras se espera que la campaña de vacunación mejore y que todo el mundo reciba, al menos, la primera dosis. Eso tranquilizaría, porque al tener la primera ya puedes imaginar que, al menos, tienes la segunda garantizada.

Mientras tanto, el gobierno lava su cara para aparentar, como de costumbre, que lo están haciendo bien. Por un lado, el gobierno anuncia que ha asegurado miles de dosis del cóctel medicinal que necesitan los pacientes graves de COVID-19 para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Y afirman que tienen habitaciones de hotel ideales para tratar a los pacientes, porque los hospitales ya están saturados. Por otro lado, han anunciado el reinicio de la vacunación en la zona de Shinjuku de Tokio, admitiendo residentes de ese barrio, de Bunko y de Minato.

Se sienten orgullosos porque de agosto a noviembre van a poner 35.000 vacunas. Si haces cuentas, descubrirás que, con esa cifra, se van a vacunar solo unas 400 personas al día. Es lo opuesto a un motivo de celebración.

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