El fenómeno de las Lucky Bag de Japón

Las tiendas japonesas celebran el inicio del año poniendo a la venta las Fukubukuro, unas bolsas de la suerte muy provechosas.

Más conocidas entre los japoneses como Fukubukuro, las Lucky Bag son unas bolsas de la suerte que se han convertido en uno de los fenómenos del inicio del año entre los nipones. Contrariamente a lo que se pueda imaginar, estas bolsas de la suerte llevan existiendo en Japón muchísimo tiempo. Hay quien piensa que se trata de otra de esas modas impuestas en tiempos recientes fruto de las tendencias actuales en las que la sociedad ha adoptado un rol profundamente consumista. Pero, aunque en otros casos sí se puede juzgar a la sociedad nipona por vivir demasiado metida en el consumo, lo cierto es que la historia del fukubukuro no se puede atribuir a tiempos modernos.

En realidad, las Lucky Bag se originaron hace más de 100 años. Y sí, sorprende. Fue una idea de la gran superficie Matsuya, un comercio similar a El Corte Inglés (para hacer una comparación entendible) de Ginza, el barrio más lujoso para comprar en la capital. Cuenta la historia que la directiva de Matsuya buscaba una forma de limpiar el excedente de productos que había acumulado a lo largo de los últimos años con la intención de hacer hueco para las nuevas oleadas de artículos que vendrían en breves o que acababan de llegar. Su plan: vender esas bolsas de la suerte el 1 de enero y así empezar el año limpiando los almacenes y obteniendo un ingreso muy jugoso.

La época era el final de la era Meiji, la cual terminó en 1912. En ese momento, Ginza estaba en una fase de expansión que resultaba prometedora. Cada vez había más tiendas, los tranvías circulaban por toda la calle para ayudar a los ciudadanos a moverse por la zona y el ambiente animaba al consumo. A Japón le esperaban tiempos muy duros por delante, por lo que la importancia de algo como las lucky bag se fue confirmando a medida que pasaron los años. No solo eso, sino que el efecto que generó entre los consumidores fue muy positivo y la medida fue rápidamente adoptada por otras tiendas.

Pocos años después, el fukubukuro se había extendido entre más y más tiendas. Los japoneses lo vieron como una oportunidad para comprar barato. Antes, la lucky bag posiblemente tenía más sentido. En la sociedad actual, la marca de un producto es fundamental y también es cierto que hay decenas de alternativas. En esos tiempos, la oferta era mucho menor. Si querías un producto, las posibilidades de elección se limitaban a unas pocas opciones. Por ello, las lucky bag eran jugar con el trabajo hecho, con la seguridad de que era muy posible que obtuvieras algo que necesitabas o que te dejaría satisfecho.

Los comercios japoneses, ya no solo el Matsuya, vieron en las lucky bag una forma de introducir una nueva tradición que animara al consumo mientras, al mismo tiempo, se hacía un guiño a una de las tradiciones más clásicas de los japoneses: el osouji. Esta práctica consiste en limpiar la casa a lo grande, por todo lo alto, antes o para comenzar el nuevo año. Lo que hacen las familias es limpiarlo todo, tirar cosas viejas y hacer sitio. Es el momento ideal para que toda la familia limpie en conjunto. El objetivo era celebrar que, al inicio de año, el dios Toshigami visita todas las casas japonesas.

El Matsuya pensó en esta nueva tradición como una manera de llevar el osouji a sus tiendas. Lo que estaban haciendo era limpiar para dar la bienvenida también al Toshigami y rendirle tributo con unos almacenes y estantes limpios. Para ello, se apoyaron en los propios clientes, quienes compraban productos que, para ellos, eran nuevos, por lo que no estaban contrariando las tradiciones del osouji.

Hoy día el fukubukuro se sigue practicando y es la práctica mayoría de tiendas la que lo tiene disponible. Eso sí, lo que ha cambiado en los últimos años, sobre todo debido a la COVID-19, ha sido que ya no se trata de algo que solo se pueda disfrutar el día 1 de enero. En realidad, antes de acabar el año y después del 1 de enero, es posible encontrar bolsas de la suerte en las tiendas. La justificación es para que no se reúnan tantas personas en las tiendas haciendo cola esperando para comprar sus lucky bag.

Teniendo en cuenta lo mucho que a los japoneses les gusta hacer cola, es algo totalmente comprensible. Que se vendan antes de acabar el año choca bastante, pero también es algo que abre nuevas oportunidades para encontrar gangas. Y, como te contamos, todas las tiendas o comercios tienen lucky bags. Desde las panaderías con bolsas de croissants o de distintos dulces, hasta las tiendas de ópticas, las de electrodomésticos o, por supuesto, las joyerías o tiendas de juguetes. Nadie deja pasar la oportunidad de, al menos, tentar a la suerte una vez. Lo que nunca se sabe es qué hay dentro de la lucky bag, pero su valor siempre está muy por encima de lo que se ha pagado por la bolsa. Esa es la regla.

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