Menorca se instala en tu memoria

Hay lugares que son mágicos y que se te quedan grabados para siempre en la memoria del que lo visita. Menorca es uno de ellos y una de las mejores posibilidades de disfrutar de este verano

Hay momentos y lugares que se quedan grabados en nuestra retina para siempre porque son mágicos e irrepetibles. Los viajes a Menorca están repletos de estos instantes únicos que nos gustaría poder repetir en alguna ocasión. Por eso, si tenéis la suerte de viajar por primera vez a la isla, no sólo os fascinaran su gente y sus paisajes sino que además, os marchareis con ganas de volver a recorrer sus pueblos y de perderos en sus calitas tan pronto como os sea posible.

El precioso Fuerte San Nicolás en Ciudadela es uno de los muchos lugares con encanto de Menorca

La isla de los siete faros cuenta con playas para todos los gustos: si lo que os encanta son las calas vírgenes de arena blanca y aguas turquesas, sin duda tenéis que recorrer el sur de Menorca, repleto de estos rincones donde la mano del hombre parece no haber hecho estragos aún. Mi consejo para los más aventureros es el siguiente: partiendo de Cala Galdana, una de las playas más concurridas de la isla y también con más fácil acceso, podéis iniciar un recorrido a pie que os llevará a las tres calas más espectaculares de Menorca: Macarella, Macarelleta y Cala Turqueta. Por un caminito sin asfaltar y en apenas 30 minutos llegareis a la primera, Macarella, donde os recomiendo aprovisionaros de comida y bebida ya que no volveréis a toparos con nada que no sea bosque, arena y mar.

Después de refrescaros con un baño en Macarella podéis continuar el paseo hasta Macarelleta, a la que llegareis en un abrir y cerrar de ojos; eso sí, mejor no cerrarlos durante el camino porque los acantilados que tendréis a vuestros pies son un poco peligrosos. Si además de aventureros sois atrevidos, esta es vuestra playa: suele ser totalmente nudista excepto en pleno agosto, que encontrareis algún que otro turista en bañador. Después de desinhibiros en Macarelleta y, sobre todo, de recuperar fuerzas, os quedará una horita de camino hasta Cala Turqueta. Este último recorrido es muy agradable y, además, disfrutareis de unas vistas espectaculares sobre el sur de la isla.

Pero Menorca es un lugar de contrastes y prueba de ello son las playas del norte de la isla, conocidas por sus arenas rojizas. Sin duda, uno de los mayores atractivos de las calas del norte es la arcilla terapéutica que se extrae de sus rocas y con la que podréis embadurnaros todo el cuerpo. La más conocida es Cala Pilar, a la que sólo podréis llegar tras media hora de paseo a través del bosque. Os aconsejo que vayáis provistos de agua y comida para pasar allí el día, y un poquito antes del atardecer pongáis rumbo al Cap de Cavalleria, el punto más al norte de la isla y desde donde contemplareis una de las puestas de sol más bonitas que hayáis visto nunca.

Por último y después de tanto sol y playa, no os podéis ir de Menorca sin visitar el pueblo más pintoresco de toda la isla: Binibequer, que después de Mahón y Ciudadela, es uno de los más turísticos y visitados de Menorca. La mayor peculiaridad de Binibequer es que las proporciones de sus pequeñas casitas blancas se acercan más a las de un poblado de gnomos que a las de uno de pescadores y es facilísimo perderse por la infinidad de estrechos callejones que recorren el pueblo.

Fotografía: Ramamar

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