Lefkada: las playas más blancas de las islas griegas

Las paradisíacas playas son uno de los principales alicientes de las islas griegas y, en especial, de Lefkada. Esta isla del mar Jónico sorprende con sus 117 kilómetros de costa, llena de acantilados de tiza y de algunas de las más bellas playas de arena blanca y fina.

porto katsiki

La playa de Porto Katsiki, pese a su difícil acceso, es una de las más bellas de toda la isla.

Las islas griegas son uno de los destinos más paradisíacos de toda Europa. Su luz y sus cristalinas aguas hacen que sean puerto de muchos cruceros y destino de miles de turistas. Algo que bien saben los habitantes de Lefkada, una de los lugares más bellos de toda Grecia gracias a su relieve montañoso (el monte Stavrota sitúa el techo de la isla a 1.158 metros) y a sus espectaculares playas, muchas de ellas consideradas entre las mejores del mundo.

Así, ningún rincón de sus costas tiene desperdicio. Pero entre las playas más destacadas cabe hacer referencia a Nidri, desde la cual podremos hacer excursiones en barca hasta las vecinas islas de Itaca, Sami de Kefalonia, Meganisi, Spati y Maduri; Vassiliki, todo un paraíso para los amantes del windsurf; y, por supuesto, Porto Katsiki, que escondida entre acantilados es la playa de más difícil acceso de Lefkade, pero también la de mayor encanto.

Uno de los principales argumentos de todas ellas es la paz y la calma que el mar Jónico adquiere en esta isla. Él es el encargado de bañar los 117 kilómetros de costa de Lefkada, cuyo nombre proviene de Leukós (blanco en griego) y hace clara referencia tanto a la arena blanca y fina de sus playas, como a los acantilados de tiza blanca que se encuentran al sur de la isla: el cabo de la Dama y el salto de Leukade. Un lugar destacado, este último, de la mitología griega, pues desde aquí saltó Venus para olvidar la muerte de su querido Adonis, sobreviviendo y saliendo del agua completamente consolada.

Lefkade tiene, por tanto, una costa legendaria y realmente bella que ofrecer a todos sus visitantes. Pero aún tiene más. Si nos alejamos de las playas, nos encontraremos con una isla verde y fértil cuya naturaleza nos sorprenderá a cada paso que demos. Su peculiar geografía, además, nos permitirá ascender hacia la montaña para poder contemplar tanto el amanecer como el atardecer desde las alturas de sus montes. Dos espectáculos mucho más que recomendables en los que horizonte y mar se fusionan con el sol que baña estas cálidas y tranquilas aguas jónicas.

lefkada

La arena blanca y las aguas turquesas dibujan paisajes de auténtico ensueño en Lefkada.

Entre las ciudades de la isla cabe subrayar a su capital, Leukade. Una urbe que conserva, en muy buen estado, bellos edificios de estilo veneciano que nos alegrarán el paseo, justo antes de comenzar el ascenso hasta el castillo de Santa Maura que, construido por turcos y, también, por venecianos, se presenta como el gran monumento de la isla. También sobresalen numerosas iglesias, en especial las de Ayios Minas y Ayios Spíridon.

En Lefkade también destacan pequeñas y entrañables poblaciones como Sivota, construida sobre una estrecha bahía y con unas vistas al mar realmente increíbles, e islotes como el de Skorpios, propiedad de la multimillonaria familia Onassis, completamente enamorada de la magia de esta isla.

Fotos stefg74 y Princess_CI

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