La playa de China que se tiñe de rojo

Las marismas de la playa de Panjin se tiñen de rojo cada otoño gracias al efecto de una multitudinaria especie de alga que habita la zona.

Playa roja

Este artículo nos hace cruzar medio planeta y situarnos en Panjin, en la provincia China de Liaoning, al centro sur del país. Allí encontramos una de las mayores superficies pantanosas del mundo, a tocar del mar y con 100 km2 de extensión.

Lugar de paso de las aves migratorias que van de Asia a Australia, podríamos considerar este hecho uno de sus mayores valores. De hecho, en la playa que nos ocupa encontramos 236 especies, entre ellas algunas en peligro de extinción como la grúa corona, o ejemplares tan buscados como la gaviota de pico negro o la sounders. También es el hogar de casi 400 especies de animales salvajes, en este caso sin alas.

Ello sería suficiente para atraer a amantes de la naturaleza, de la fauna o de las aves. Gente que supiera apreciar el valor de un lugar como este. Pero lo cierto es que atrae a mucha, muchísima más gente que llega al lugar por un motivo muy distinto. Y ese motivo tiene nombre de alga.

Las algas de la playa de Panjin, también conocida como playa roja, son capaces de teñir este inmenso territorio precisamente de este color. El espectáculo que ofrecen los distintos cursos de agua abriéndose camino mientras serpentean sobre un mar de rojo intenso es de lo más impactante, tanto que muy pocos pueden resistirse a visitarlo.

La playa roja, ubicada en el banco del río Liaohe, es un espacio protegido. Nadie puede bajar a tocar sus algas, con lo que tampoco hay riesgo de malmeter el paisaje. Sin embargo, y dada la gran cantidad de gente que atrae, se ha habilitado un largo muelle de madera que permite acercarse a su belleza sin intervenir en ella.

Como suele suceder con las obras de la naturaleza, el sonrojo de Panjin no es constante. Sus algas nacen entre abril y mayo, viven un verano de esplendoroso verde y alcanzan su madurez entre finales de agosto y septiembre. Es entonces cuando, como tantas otras plantas, toman su tono rojizo característico. Paradójicamente su etapa más triste es la que da más alegrías a quienes las visitan.

Aunque no está precisamente a tiro de piedra, se puede alcanzar Panjin en bus o tren desde Pekín o Tianjin. Puede que llegar a este lugar no sea fácil, pero sí que es una experiencia digna de vivirse una vez en la vida. Por cierto, los más valientes también pueden bañarse, aunque quizás la temperatura no invite a hacerlo.

Foto: Wikimedia.

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