La Ibiza más tranquila

Para aquellos que piensen en Ibiza como un lugar dónde sólo hay fiestas y ocio nocturno, les recomendaría que fueran un fin de semana en las próximas fechas para descubrir una isla con múltiples opciones para disfrutar de la estancia.

Hablar de Ibiza es hacerlo de un destino visitado por turistas de todo el mundo, ya que está considerada como el paraíso del ocio nocturno veraniego. Sus macrodiscotecas son destino obligado para cualquier amante de la música más movida de última generación y los mejores dj’s tienen en la isla un lugar de privilegio, al cual no quieren renunciar. Pero eso sería simplificar las posibilidades reales de esta isla, ya que hay otro tipo de turismo que suele reservar hoteles en Ibiza para pasar unos días de relax y de calidad.

Ibiza garantiza unos atardeceres de auténtica película

A medida que se acerca el final del invierno, el sol empieza a hacerse notar. Cuando aparece se nota en la piel y la temperatura se eleva, por ello no es una mala idea empezar a hacer los primeros baños de sol en las playas ibicencas, siempre consideradas entre la élite de nuestras costas. Si no eres de los atrevidos que no le tema a la temperatura del agua, aún alejada de las que disfrutamos en verano, aún así podrás disfrutar de paseos inolvidables en playas casi desérticas y descubrir calas con rocas y en las que disfrutar de una cena insuperable.

Otra opción que te hará disfrutar será la de hacer una ruta senderista desde San Antonio hasta Santa Inés en un recorrido que parece que está suspendido entre el mar y la montaña. En esta ruta de una duración aproximada de 4 horas, pasarás por calas que difícilmente han sido pisadas en las últimas semanas y cruzarás bosques de pinares y otros árboles de delicioso olor.

No muy lejos de Santa Inés, podríamos viajar con el transporte público al este de Ibiza, a la población de San Carlos. En San Carlos podremos pasear y visitar el famoso mercadillo hippie de las Dalias. Se le conoce de esta forma por sus típicos puestos de vendedores que siguen esta forma de vida alternativa. Hay muchos productos artesanos y hechos a mano, así como pinturas y cuadros.

Otra de esas visitas que mejor no dejar escapar son las salinas, que además de cumplir con su función, la de producir sal, el agua que hay en estas zonas llega a evaporarse dejando una capa superficial de sal marina auténtica. Realmente merece la pena acercarse a disfrutar de los bellos atardeceres de estas salinas, dónde el agua de los estanques permite distinguir una paleta de colores que haría las delicias de cualquier pintor.

Fotografía: xamonich_com

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