Lago Mono, Marte sobre la Tierra

Este lago californiano es famoso por su alto contenido en sal, que construye unas formaciones curiosas denominadas toba. Sin embargo, también es un lugar perfecto para estudiar si hubo vida en Marte alguna vez.

Lago Mono

En una ocasión ya incluimos al Lago Mono entre los lagos más fascinantes del planeta. No es para menos. Un lago que contiene en su interior 280 millones de toneladas de soda salina disuelta y que, en consecuencia, presenta unas curiosas formaciones que coronan su superficie e invaden su poco caudaloso fondo. Las denominadas tobas calcáreas.

Es un paisaje de otro mundo. Solitario, melancólico, casi fantasmagórico. «No hay peces en el lago Mono —no hay ranas, ni renacuajos— nada que haga la vida placentera», dijo sobre él Mark Twain en uno de sus relatos. Pero sin embargo, esconde mucho más de lo que parece.

Pongámonos en antecedentes. El Lago Mono se encuentra sobre las montañas de Mammoth, al este de California. Una zona de abundante actividad volcánica, se manifieste o no a menudo. El mismo lago se formó tras una erupción que tuvo lugar hace 760.000 años, y entró en actividad por última vez hace apenas 350 años.

En sus inicios era uno de los lagos más grandes de América. Cubría gran parte de Nevada y Utah. Pero como no tiene salida al mar, ni a ningún otro curso de agua, sus aguas se fueron evaporando. Si a ello le sumamos que en 1941 se desvió parte del caudal para canalizarlo hasta Los Ángeles, tenemos un entorno de composición muy peculiar que pierde uno de sus elementos fundamentales. Y que por tanto, da mucho más protagonismo a los restantes. En este caso, la sal.

Su evolución no ha sido en vano. A día de hoy el Lago Mono protagoniza las instantáneas de millones de viajeros curiosos. También una fotografía del álbum ‘Wish you were here’ de Pink Floyd, y varias apariciones cinematográficas. Este lago, aparentemente muerto, es toda una eminencia. Así que está más vivo de lo que parece. Y como veremos, en más de un sentido.

Durante mucho tiempo se creyó que no habida vida en el Lago Mono, pero esos días quedaron atrás. El habitante más popular es un crustáceo feúcho, denominado ‘camarón de salmuera‘, que apenas alcanza los 1,5 cm en la edad adulta. También una especie de mosca que reside en la orilla. Más allá de ser exclusivas de este ecosistema, las cantidades de ambas especies son descomunales. Se cuentan a millones. Esto atrae a gran variedad de aves migratorias que paran en el Lago Mono para darse un festín.

Pero ni la mosca, ni el camarón viven solos. Varias especies microscópicas, algunas por descubrir o por estudiar, han hecho de este lugar su hábitat.

Aunque lo dicho hasta ahora ya asombra, lo más curioso del Lago Mono lo reservamos como broche final. Y es que el estudio de sus aguas y de su evolución puede ser muy útil para investigar si alguna vez hubo, o si hay, vida en el planeta Marte. Si los estudios determinaran presencia de toba en el Planeta Rojo, sería un indicio perfecto de la presencia de agua en la antigüedad.

Bello y misterioso, vivo y muerto a la vez. El Lago Mono es uno de esos paisajes que demuestran la magnificencia de la Tierra, pero también el pequeño lugar que nuestro planeta ocupa en el universo.

Foto: Mike Baird.

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