La rojiza e inmensa Ayers Rock

El monte Uluru, más conocido como Ayers Rock, es uno de los elementos naturales más característicos de Australia. Se eleva 348 metros de altura sobre el terreno que le rodea, y según parece es la roca más grande del planeta. Su mayor atractivo es el tono rojizo intenso que toma al atardecer, gracias a los efectos del sol.

El monte Uluru, más conocido como Ayers Rock, es uno de los elementos naturales más característicos de Australia. Algo meritoso en un territorio tan inexplorado como este, en el que sus 21 millones de habitantes (la mitad que en España para un país que ocupa más de quince veces su superficie) viven en gran parte distribuidos entre sus cinco mayores ciudades. A menudo oímos que esta gran isla presenta un entorno único en el mundo, lleno de especificidades que le dotan de una flora y fauna inédita en otros lugares. Y a pesar de ello, este enorme monolito rojo es uno de los destinos turísticos más atractivos del país. Ya solo en imágenes podemos hacernos una idea de porqué.

Ayers Rock

La Ayers Rock se encuenta en el Territorio del Norte de Australia, a 400 km al suroeste de la localidad de Alice Springs. De hecho, esta ciudad en pleno desierto vive en gran parte de los visitantes que acuden a la zona interesados por esta enorme roca. Compuesta por una arenisca que le dota de ese tono rojizo tan característico, el Uluru se eleva 348 metros de altura sobre el terreno que le rodea y presenta un contorno de 9,4 km. Según parece, es la roca más grande del planeta y hace miles de años formaba una isla que emergía en medio de un lago. Se encuentra en el Parque Nacional Uluru Kata Tjuta, que ocupa 1.300 km2 plagados de curiosas formaciones geológicas en un territorio de lo más agreste.

El mayor atractivo de este monte es cómo la luz solar y las condiciones climáticas influyen en su color. El mejor momento para hacerle una fotografía es al atardecer, cuando su color natural se torna más brillante e intenso y las sombras le dotan de un relieve mucho más misterioso. No sorprende entonces el gran simbolismo que aún conserva para los aborígenes de la zona, los Anangu, quienes le han otorgado una gran cantidad de leyendas. Una de ellas asegura que aquel que se atreva a tocar la Ayers Rock será condenado por una maldición mortal.

Otra formación rocosa hace compañía a la Ayers Rock como a elemento más turístico de la zona, a pesar de no generar la misma euforia. Se trata del Kata Tjuta, el otro monte que da nombre al parque y que se alza a más de 500 metros de altura. Formado por varias rocas sedimentarias, se asemeja mucho al Uluru, aunque presenta una forma mucho más irregular. Desde la cima de cada una de estas formaciones es posible contemplar y fotografiar la otra, lo cual no deja de ser una actividad curiosa para el turista.

Además de disfrutar de la Ayers Rock y el Kata Tjuta, este Parque Nacional es el hogar de varias especies de canguros y marsupiales. Y aunque toda Australia está invadida por estos animalitos, son todo un espectáculo para los habitantes de terreno continental. Puedes aprovechar tu viaje para contemplarlos.

Según hemos sabido recientemente, el Uluru ya no es solo uno de las maravillas de Australia. Recientemente se la ha incluido como candidata a las nuevas Siete Maravillas Naturales del mundo, con competencia de la envergadura del Gran Cañón, el Amazonas o el Kilimanjaro.

Foto: Ayers Rock/Uluru por Robert Nyman en Flickr.com.

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