Hyde Park tiene un cementerio victoriano de mascotas

En el año 1881 se inauguró un improvisado cementerio de mascotas en Hyde Park que ahora se puede visitar con motivos turísticos.

Cementerio de mascotas

Esto no es precisamente lo que esperaríamos ver si visitamos Hyde Park, en Londres, pero desde la prensa británica descubrimos de la existencia en este parque de un cementerio victoriano. Un cementerio en el que no hay personas enterradas, sino mascotas. Su inauguración se llevó a cabo en el año 1881 casi por casualidad, cuando falleció el perro de un matrimonio que tenía amistad con la portera del parque. Esta se ofreció a enterrar a la mascota, con su propia lápida inscrita, para que sus dueños pudieran visitar el lugar de descanso del perro en los años venideros.

Este suceso no tardó en extenderse y muchas otras personas desearon hacer uso del mismo servicio, lo que llevó a que se fueran acumulando mascotas en descanso hasta alcanzar las 300. Principalmente se enterraron mascotas fallecidas de personas influyentes y de artistas o famosos que encontraban en esta idea una manera de dar un buen lugar de descanso a sus seres queridos. El cementerio de mascotas dejó de aceptar nuevos integrantes en el año 1903, pero se decidió no retirarlo ni molestar a los espíritus de los animales, sino mantenerlo como un elemento histórico de lo que allí había acontecido.

En la actualidad quienes visiten Hyde Park y pregunten por este lugar, que lo cierto es que no está fácil de encontrar, podrán trasladarse, casi de manera mágica, al pasado victoriano.

Es habitual que los cementerios sufran renovaciones, que sus alrededores se actualicen y que en general se busque ofrecer un lado más vivo para el lugar de descanso de los fallecidos. Pero en esta parte del cementerio victoriano de Hyde Park dedicado a las mascotas el tiempo parece que se ha quedado estancado. Pero no está abandonado, ni mucho menos. Se encuentra bien cuidado para que los visitantes puedan sentirse a gusto mientras curiosean en los restos de mascotas cuyos dueños fallecieron hace ya muchos años.

Lo que más atrae a los visitantes es leer las inscripciones de las lápidas de los muchos perros, principalmente, pero también gatos que descansan allí. Algunas de ellas son sencillas, pero otras profundizan más y dan las gracias por el cariño que aportaron las mascotas. Muchas de ellas fallecieron por edad, pero en otros casos lo hicieron por el atropello de los carruajes que había en la época, que según registros históricos eran realmente peligrosos para los animales de la zona. Todos ellos ahora descansan y sirven para que Hyde Park siga teniendo atractivo turístico.

Vía: The Telegraph

Foto: S Pakhrin

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