Las vacaciones de los abuelos con nietos en tiempos de vacuna

Los abuelos pueden disfrutar de vacaciones con sus nietos y pasarlo bien sin exponerse a peligros, pero es conveniente hacer una serie de recomendaciones.

En estos tiempos en los que ha comenzado la campaña de vacunas, todavía se nos pasan por la cabeza dudas acerca de cómo tenemos que actuar para disfrutar del día a día. Una de las principales cuestiones se atribuye a la forma en la que deberíamos viajar organizando planes conjuntos entre abuelos y nietos. Porque teniendo en cuenta que los abuelos tienen la vacuna y que los nietos no disponen de ella, se generan dudas acerca de si es buena idea hacer estos viajes o no.

La cuestión, ahora mismo, es comenzar a tomárselo con un poco más de calma y no limitarnos a pensar “esperemos a ver cómo va la cosa en un tiempo”. El tiempo de los abuelos es preciado, porque los años pasan y cada vez se van haciendo más mayores, mientras que los nietos también es cierto que crecen con rapidez. Por ello, podríamos decir que el momento de limitarnos a “esperar y ver qué pasa” ya ha terminado. Ahora se impone comenzar a disfrutar del tiempo con los más pequeños, pero hacerlo, eso sí, bajo una serie de medidas de seguridad y mucha precaución.

A continuación, te hablamos de qué deberías tener en cuenta para hacer estos viajes entre abuelos y nietos que tanto disfrutan tanto las personas mayores como los jóvenes.

Recomendaciones sobre qué hay que hacer

Es fácil que, después de recibir la vacuna, nos comencemos a relajar y a sentir que estamos tan protegidos que podemos hacer cualquier cosa. Además, es bastante normal comenzar a dejar la mascarilla y, en poco tiempo, acostumbrarnos a vivir relajadamente como antes. No obstante, es recomendable no hacerlo y no dejarse llevar por la euforia de la vacuna, en especial si vamos a viajar con nuestros nietos que no están vacunados.

Sabemos que los nietos tienen menos riesgos y posibilidades de sufrir los efectos del coronavirus incluso si se contagian, pero eso no debería ser factor para tomar menos precauciones. Por lo tanto, cuando vayamos a ir a sitios públicos y lugares en los que la mascarilla sea opcional, usémosla de la misma manera en la que la están usando nuestros nietos. Con ello, lo que estaremos haciendo será tomar una medida de seguridad solidaria con nuestros nietos, a los que les gustará ver que nos preocupamos por ellos.

También tenemos que mantener la distancia de seguridad respecto a otras personas y grupos. En algunos lugares puede ser complicado, si bien es algo importante que siempre hay que recordar. Además, no olvidemos que los niños se fijan en los adultos y que, si nosotros nos tomamos en serio todas las medidas de seguridad, como dejar distancia respecto a las demás personas, ellos también lo harán. Al contrario también ocurrirá: si nosotros no respetamos las medidas, ellos será más difícil que las respeten. Y, en cierta manera, no podemos esperar que lleguen a entender too lo relacionado con la vacuna, por lo que debemos simplificar.

No olvidemos llevar siempre con nosotros toallitas húmedas con alcohol y alcohol líquido en spray o gel que podamos utilizar para limpiar nuestras manos y mantenernos en todo momento desinfectados. Eso es fundamental después de tocar objetos exteriores, antes de comer y en cualquier situación en la que el aporte de seguridad adicional pueda ayudarnos. No olvidemos que de nosotros dependerá ir recordando a los niños que tienen que usar el alcohol para higienizar sus manos. Lo mismo hay que tener en cuenta del lavado de manos, el cual supone una de las principales barreras defensivas contra el virus.

Otra tarea que queda en las manos de los abuelos es asegurarse de las medidas de seguridad que se aplican en cada uno de los lugares que están dentro de la hoja de ruta del viaje. Hoteles, museos u otros lugares, hay que informarse de si están aplicando las medidas y si son sitios en los que resulte seguro estar. Nos tenemos que preocupar de todo lo relacionado con la salud de nuestros nietos para que no lleguemos a encontrarnos ante un posible incidente o infección.

¿Qué no hay que hacer?

Ahora, el otro lado de la moneda. Así como hay una serie de consejos que os hemos dado sobre aquello que siempre debéis aplicar para aseguraros unas buenas vacaciones, también hay consejos acerca de lo que nunca debéis hacer o de las cosas que es mejor evitar.

Una de las recomendaciones principales es que evitéis los lugares que estén frecuentemente llenos de gente que no utilizan mascarilla. Estos sitios son focos de infección y aumentan las posibilidades de que uno de nuestros nietos se acabe contagiando del virus. Recordemos que no solo ellos se exponen, sino que nosotros también nos exponemos al ser capaces de transmitir el virus por mucho que, estando vacunados, no lo vayamos a sufrir. Sobre todo, hay que evitar esos lugares en los que se incentiva a no usar la mascarilla. En algunos países hay ciudades o estados que, por ejemplo, animan a no usar la mascarilla y suelen ser más propensos a que, por lógica, haya más personas que no la usen. Esos sitios son mucho más problemáticos que lugares donde se sigue dejando a elección del ciudadano el uso de la misma.

Otra de las cosas a evitar es ir a países en los que el virus no se encuentra controlado o en los que no hay tanto control de fronteras como resultaría recomendable para evitar la escalada en las infecciones. Si necesitamos viajar internacionalmente, porque quizá nuestros nietos no vivan en nuestro mismo país, habrá que pensar bien en dónde disfrutar de las vacaciones. Es posible que lo mejor sea ir al país de los nietos o que ellos vengan al nuestro, o incluso buscar un destino a mitad de camino que sea ideal porque se trate de una zona en la que no hay infecciones.

Entre los lugares más recomendables a los que ir se encuentran todos los que sean espacios abiertos, como parques naturales o playas, pero siempre y cuando no estén abarrotados. Esa es otra de las cosas a tener muy en cuenta: la importancia de huir de los sitios que tengan una masificación turística de alto nivel. Eso nos impediría disfrutar a fono del viaje y también supondría un problema por el riesgo al que estaríamos exponiendo a nuestros nietos.

Por descontado, tampoco deberíamos ir a ningún sitio en el cual estar en multitud y rodeados de gente sea parte del objetivo de la visita. Es decir, un festival musical suena como una gran oportunidad para romper barreras generacionales con los nietos, pero no es la mejor idea en estos momentos. Habrá tiempo, en el futuro, para disfrutar de ese tipo de eventos llenos de personas.

Hay que evitar por todos los medios los destinos en los que el transporte público sea crucial y en los que estemos obligados a pasar más tiempo dentro del metro, autobús o tren que caminando. Eso nos expone a un mayor volumen de riesgo. En contraposición a esto, es recomendable el alquiler de vehículos privados o incluso hacer viajes en carretera, algo que puede llegar a convertirse en un muy buen plan para compartir con los más jóvenes y que vean lo activos que son sus abuelos.

Puestos a elegir una ciudad donde veranear, no penséis en las más grandes. Esas serán las que estarán más llenas de personas, turistas y ciudadanos en general, por lo que resultará complicado mantener las distancias y ser cuidadosos. En contraposición a eso, es mejor que penséis en ciudades de interés que suelan estar menos solicitadas y que puedan llegar a convertirse en un destino perfecto. Eso sí, antes de tomar una decisión es recomendable que os aseguréis de todo lo relacionado con la ciudad, como el método de transporte que utilizaréis en ella, las distancias, los lugares de interés a los que podéis ir o incluso las características del hotel o resort donde os alojaréis.

Conclusiones

La planificación en este tipo de vacaciones que vais a afrontar entre abuelos y nietos es lo que más os ayudará a disfrutar de una buena experiencia. Si lo tenéis todo atado, no habrá sustos, sorpresas ni problemas. Además, seguro que tenéis tiempo para planificar el viaje, por lo que os animamos a que disfrutéis de la experiencia de la planificación que tenéis por delante.

Por otro lado, volvemos a recomendaros que no dejéis pasar este tipo de momento y de vacaciones, porque son muy especiales. El mejor rango de edad en el que las podéis hacer es cuando los niños están entre los 9 y los 14 años. Es un periodo de tiempo en el que ya son conscientes del mundo y de la vida a su alrededor, en el cual pueden mejorar sus lazos de afecto con sus abuelos y que dejará huella en su memoria. Además, en esos rangos de edad ya no dependen tanto de estar con sus padres y no han llegado todavía al punto en el que solo quieren dedicar su tiempo libre a estar con los amigos. Por ello, los abuelos tienen que disfrutar de cada momento que tengan y que puedan invertir con sus nietos en ese margen de edad tan mágico que puede llegar a crear unos vínculos fantásticos.

Ahora que la vacuna se está extendiendo por todo el mundo, no dejemos escapar la posibilidad de ver a los seres queridos en este 2021 y disfrutar de momentos inolvidables como este tipo de vacaciones. En 2022 también podremos hacerlo, pero ¿Por qué esperar y perder el tiempo? Cada minuto que pasemos con nuestros nietos puede convertirse en un minuto de felicidad tanto para ellos como para nosotros.

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