¿Qué podemos hacer en un hotel de hielo?

Los hoteles de hielo están mucho más limitados de lo que podemos creer, pero aportan experiencias absolutamente inolvidables.

Entrada del hotel en invierno

Muchas veces hemos oído hablar de los hoteles de hielo, e incluso nosotros mismos hemos profundizado en sus propuestas y características en distintos lugares del mundo. Peor lo que no suele hacerse es hablar de lo que tenemos la oportunidad de hacer en estas habitaciones. Y esto lleva a que haya personas que cuando se alojan en estos lugares se sorprendan al ver que la experiencia no es la misma que tendrían en un hotel tradicional.

Lo primero que hay que decir es que la temperatura se reduce de forma enorme. Eso sí, se mantiene una temperatura agradable en el interior, al menos si la comparamos con la del exterior. Ahí la temperatura puede ser de incluso unos 20 grados bajo cero, lo que resulta insoportable. En el interior de la habitación podemos encontrarnos a una temperatura de unos cuatro o cinco grados bajo cero, lo que también es excesivo si lo comparamos con la temperatura de nuestro día a día, pero comprensible teniendo en cuenta que el hotel es de hielo.

Eso reduce las posibilidades sobre lo que puede haber dentro de la habitación. Por si no lo habíais imaginado, os aseguramos que no, que no hay televisión de ningún tipo. Todavía no han inventado, o eso creemos, la televisión de hielo, así que eso queda fuera de la ecuación.

Tampoco tenemos otras propuestas de ocio y lo que hacemos es concentrarnos en nosotros. Las parejas son las que más disfrutan de este tipo de hotel innovador. Se pueden abrazar, de manera más o menos cómoda por la gran cantidad de ropa térmica que llevan puesta, dar besitos y achuchar con mucho cuidado. Una vez nos metemos dentro del espacio para dormir, debajo de piel de reno, de sacos térmicos que calientan a la perfección, la libertad es un poco más amplia. En ese punto llega el momento de los valientes. ¿Es posible ir un poco más allá? Seguro que ya sabéis de lo que estamos hablando.

Todo depende del valor que tengáis y del nivel que tengáis para dominar los malabares. Es bastante complicado y un poco aparatoso. No os vamos a decir que acabe siendo muy satisfactorio y posiblemente hayáis tenido mejores noches. Pero si sois de aquellos que han decidido casarse en un lugar nevado y frío, con el hotel de hielo como suite para pasar la noche de bodas, seguramente queráis arriesgaros. Todo lo que quede fuera del espacio térmico que podéis crear para dormir posiblemente, durante la noche, se congelará. Mucho cuidado con eso.

Foto: Thank you for visiting my page

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