Naturaleza y pozos de aguas cristalinas en Brasil

El Parque Natural de la Chapada Diamantina es un naturaleza, rocas, montañas e imponentes paisajes. Pero también un enclave en el que el agua cobra un gran protagonismo.

Viajamos hoy hasta el distrito brasileño de Bahía, cuya capital, Salvador de Bahía, es uno de los principales enclaves turísticos del país. A cierta distancia de sus coloridas casas coloniales, en dirección al interior del país, damos con el Parque Natural de la Chapada Diamantina. Un rincón de naturaleza, rocas, montañas e imponentes paisajes. Pero también un enclave en el que el agua cobra un gran protagonismo.

Este parque de 152.000 hectáreas se extiende en la meseta Diamantina, un enclave auspiciado por sierras montañosas de las que nacen gran parte de los ríos de la zona. El curso que dibujan a su paso hace que abunden los arroyos y piscinas naturales, así como las cascadas de varios tamaños. La más destacada es la catarata de Fumaça, con una caída que alcanza los 100 metros de altura. Situada en un entorno excepcional, entre cañones de pintoresco aspecto, la ruta para llegar hasta ella es compleja. Sin embargo, la recompensa es excepcional.

Pero el agua de la Chapada Diamantina no solo impera en la superficie. El parque es popular también por sus grutas, cuyo interior depara más de una sorpresa. Además de peculiares formaciones rocosas, encontramos algunas de las pozas más cristalinas del planeta. Lugares en los que las rocas de las profundidades, ubicadas a decenas de metros bajo la superficie, parecen estar a tocar de la mano. Lugares en los que bañarse es como levitar, o como flotar a merced de un fluido imperceptible.

El Pozo Azul es el más popular de todos, en parte por su espectacularidad, y en parte porque está permitido bañarse en él. Las fotografías de los curiosos sumergidos son engañosas, y a veces es difícil distinguir si se encuentran sobre o bajo la superficie. Otro enclave muy famoso es el Pozo Encantado, cuyo encanto reside en un chorro de luz que se filtra entre las rocas a ciertas horas del día y que dota sus aguas de un color azul característico.

Más allá del aliciente acuático, las grutas de la Chapada Diamantina son populares por su riqueza arqueológica y espeleológica. De hecho, en el mismo Pozo Azul se han hallado recientemente restos de unas cuarenta especies de animales, en su mayoría ya extinguidas, y algunas que datan de tiempos muy remotos.

Naturaleza, cascadas, grutas y pozos. Pero, ¿qué más nos ofrece este lugar? En el pasado la Chapada Diamantina fue un enclave muy preciado entre los buscadores de diamantes y otros materiales preciosos. Hasta el punto que muchos de los pueblos que hoy se encuentran en su interior vivieron su mayor esplendor en esa época, y muestran con orgullo este pasado entre sus coloridas fachadas. El ejemplo más paradigmático son las ruinas de Igatu, restos de un poblado del siglo XIX.

Tantos alicientes son más que suficientes para que ese parque se merezca nuestra visita en un viaje a Brasil.

Foto: Chico.Ferreira.

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