La inmensa cueva de hielo de Austria

A mitad de un pico de más de 3.000 metros de los Alpes encontramos la cueva de hielo más grande del mundo. Aunque mide más de 40 km, su mayor aliciente es su primer kilómetro, plagado de cuevas y pasadizos de hielo.

cueva de hielo

En el centro de Europa tenemos un macizo montañoso, el de los Alpes, que nos regala magníficos paisajes y experiencias en cualquier época del año. Casi podrían describirse como uno de los espacios naturales más destacados del continente, en un mundo donde continentes como América u Oceanía ofrecen una dura competencia.

Como no podía ser de otro modo, en los Alpes encontramos las cueva de hielo más grande del mundo. Sí sí, del mundo. Su acceso recibe el nombre de Eispalast, el ?palacio de hielo?, y dibuja un recorrido de 1 km entre inmensas salas y pasadizos cubiertos de hielo natural. El total de la cueva, cerrado al público y ya sin hielo, se denomina ?Eisriesenwelt? y alcanza los más de 40 km.

La cueva se encuentra en los macizos de Tennen, en Austria. Para más señas, en las cercanías de la villa de Werfen (enclave bucólico coronado por un castillo) y a unos 40 km en dirección sur de Salzburgo. El pico al que pertenece supera los 3.000 metros de altura, pero el acceso a la cueva se encuentra a mitad de camino hacia la cima.

Claro que subir más de 1.500 metros a pie tampoco es gesta sencilla. Para facilitar el proceso, se puede realizar el trayecto en teleférico desde los pies de la montaña. De este modo, la atracción de las cuevas está adaptada a toda la familia. Eso sí, una vez allí hay que caminar sobre hielo, subir y bajar escalones y hacer algo de travesía por la montaña. Así que mejor no traerse a la abuela octogenaria.

El espectáculo que nos espera en el interior de la Eisriesenwelt es una maravilla. Estalactitas y estalagmitas de hielo, una sala con una inmensa pared de 15 metros de altura, o pasadizos y pequeñas salas iluminadas con luces de colores. Todo ello en un recorrido que debe realizarse con guía, dado el riesgo de caídas.

El precio de entrar en la cueva es de 10 euros para adultos y 4 euros para niños. No está mal, dada la magnitud del espectáculo. Se recomienda calzado antideslizante (los amantes del esquí pueden utilizar sus botas habituales), guantes y ropa de abrigo, ya que la temperatura es de unos constantes -2º. El casco va incluido en la entrada.

Ya hemos facilitado toda la información esencial, pero queda una pregunta por responder. ¿Cómo se forma esta curiosa cueva? En invierno los fríos vientos de los Alpes entran en la cueva y enfrían sus paredes. Y en primavera el deshielo hace que el agua se filtre por las paredes de su interior. El resultado, un curso de agua congelado que construye salas, pasillos y otras formaciones.

Por ello, y por el riesgo de avalanchas en un territorio muy escarpado, las cuevas permanecen cerradas en invierno. Se pueden visitar del 1 de mayo al 26 de octubre. ¿A qué esperáis para hacerlo?

Foto: Normand Roy.

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