Cuatro destinos para amantes de las emociones fuertes

Saltos desde acantilados tan bellos como posiblemente mortales. Cuevas que pueden convertirse en agujero negro o estrechos con abundantes e inmensos remolinos

Últimamente le hemos dedicado varios artículos a esos lugares del mundo que dejan sin aliento no solo por su aspecto, sino por el reto que supone alcanzarlos. Hemos coronado las cumbres más peligrosas, circulado por las carreteras más vertiginosas y practicado todo tipo de deportes. Pero aún queda mucho por decir.

Y es que, amigos amantes de la aventura, nuestro planeta está lleno de rincones que solo los más valientes se atreven a explorar. Más aún, a los que solo algunos sobreviven. Aquí os van cuatro que asustarían incluso a quienes no temen la palabra «riesgo»:

  • Saltstraumen en Noruega: Ya se sabe, mar de Noruega, estrecho entre fiordos, naturaleza salvaje… Y la combinación está servida. Ya tenemos la que se considera la corriente de mareas más potente del planeta, con remolinos de 10 metros de diámetro y 5 metros de profundidad, y muy peligrosa para barcas medianas y pequeñas. El fenómeno, con aguas circulando a más de 40 km/h por un estrecho de apenas 150 metros de ancho, se produce dos veces al día. Cuando sube la marea y cuando baja. ¿Os hace salir a navegar?
  • Autopista de James Dalton en Alaska: Si lo de Alaska ya suena a frío, imaginaros aún por encima el norte de Alaska. En territorios cercanos al Ártico se encuentra la Alaska Route 11, más conocida como la autopista de James Dalton. Una peligrosa vía de dos carriles expuesta al viento y las bajas temperaturas, cubierta de hielo y por la que circular es un reto al que solo suelen enfrentarse los camioneros más experimentados.
  • Cueva Gouffre Berger en Francia: Aunque suena a gofre, esta cueva no tiene nada de dulce. Hablamos de una cueva circular de 1.200 metros de profundidad con un lago al fondo que, de empezar a llover, se inundaría y dejaría atrapado a quien se encontrara en su interior. Ya se han dado casos, y es por eso que también se la conoce como «la cueva de la muerte».
  • La Quebrada en México: En Acapulco, famoso destino vacacional, se puede contemplar una estampa digna de un anuncio. Jóvenes saltadores se lanzan desde un acantilado y a 35 metros sobre el mar, maravillando a turistas y curiosos. Pero para realizar este salto con éxito es necesario calcular el momento en el que la ola eleva el nivel del mar, de lo contrario es posible impactar contra las rocas del fondo. Bonito, salvaje, pero también muy peligroso.

Vía y más destinos peligrosos: Condé Nast Traveler.

Foto: Eirik Refsdal.

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