Consejos para visitar las cataratas del Niágara

Me siento muy afortunado por haber podido visitar Canadá recientemente y aprovecharé para aportar algunos consejos interesantes para los que visitéis el país. Hoy os quiero hablar de una de las primeras visitas que hice a mi llegada, las Cataratas del Niágara. Se pueden ver desde la vertiente canadiense y desde Estados Unidos, de hecho si estás en cualquiera de los lados verás el otro al otro lado del río.

El barco Maid of the Mist bajo las cataratas

En mi caso os hablaré de algunos consejos si vais desde la parte canadiense. Una buena opción para hacer la visita es alojarse la noche anterior en Toronto o cerca de la ciudad, pues está a poco más de una hora de coche de Niágara y os facilita llegar pronto el día de la visita.

Para empezar, debéis pensar qué tipo de visita os interesa hacer. Si sólo queréis ver las cataratas desde la distancia no tendréis ningún gasto, pues existe un maravilloso paseo desde donde las podéis ver y haceros fotos con ellas de fondo. Pero, una vez estáis allí, lo mejor es aprovechar al máximo las actividades que ofrece. Tanto para adultos como para niños vale mucho la pena.

Una opción muy recomendable es el Adventure Pass. Se trata de un pase que incluye cuatro ‘atracciones’ relacionadas con las cataratas y que, comparadas por separado, nos costarían un 33% más. El precio total del pase es de 50 dólares (actualmente son 35€ al cambio). Las atracciones son realmente interesantes. La primera se llama White Water Walk. Durante el rato que desees podrás pasear al lado de los rápidos que proceden de las cataratas. Hay un mirador junto al río y una estructura de madera con varias escaleras que te llevan al lado del agua. El sonido del agua bajando es sorprendente.

La segunda atracción es The Fury. Con un chubasquero que te darán antes de entrar llegarás a una sala en la que verás un vídeo animado, muy bueno, sobre la creación de las cataratas. Después, en otro recinto, una pantalla circular de 360 grados recreará la creación de las cataratas desde la era de la glaciación y, además, la vivirás casi en persona, con nieve sobre tu cabeza, agua, tormenta… será divertido.

La siguiente atracción es The Journey. Ni más ni menos que un recorrido por los conductos que hay justo debajo de las cataratas, con pequeños balcones que dan a la caída del agua, con un ruido ensordecedor y agua pulverizada que te mojará el chubasquero. A ello se une un mirador al lado de la catarata donde el agua también te caerá. Es una forma increíble de ver la inmensidad de la caída del agua.

Y, por último, la más conocida, el barco Maid of the Mist. Con salida desde el río, un barco te acercará hasta muy cerca de la catarata, contracorriente, para que observes en plenitud la caída del agua del río Niágara. Es realmente espectacular y además cuentas con explicaciones de todo lo que ves durante el recorrido.

Por último, un consejo más y muy interesante. Cuando llegues a Niágara ves directamente a la zona del White Water Walk. Allí hay una zona de aparcamiento gratuita que te evitará pagar por dejar el coche todo el día, y una tienda donde comprarás el Adventure Pass y pasarás directamente a un ascensor que te lleva a la White Water Walk. Después, desde allí, tomarás un autobús incluído en el pase que te lleva a la otra zona de las tres atracciones restantes.

Foto: sailorbill en Flickr

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