Celebration, un pueblo Disney en Florida

“Había una vez un lugar en el que los vecinos se saludaban en un tranquilo atardecer de verano, donde los niños perseguían luciérnagas y donde los porches daban un refugio acogedor a las preocupaciones diarias”. Así se presenta un pueblo denominado Celebration (Florida, Estados Unidos). Con este nombre bien podría ser un purgatorio de extriunfitos de carrera fallida que, haciendo referencia a la mítica canción eurovisiva, habrían decidido aislarse en un poblado ideal. Seguramente tendrían hasta propia banda sonora.

Pero nada más lejos de la realidad. O más cerca, según se mire. Celebration es un invento de Disney, proyectado por su fundador en persona, que originalmente debía llamarse EPCOT, Prototipo de Ciudad Experimental del Mañana. La visión futurista de Walt Disney, como podemos imaginar, dista millas de la que reflejó Ridley Scott en Blade Runner. Se basa en un barrio residencial de clase alta, reflejo naif del sueño americano de las películas de los años 50.

Lo que con el tiempo pasó a denominarse Celebration se encuentra a 10 km del Disney World de Orlando. Aunque proyectado hace décadas, se inauguró en 1996, y actualmente es el hogar de 9.500 residentes. Consta de unas 4.500 viviendas, todas ellas casitas unifamiliares que responden a cinco modelos arquitectónicos retro: victoriano, colonial, clásico, costero y mediterráneo.

En el ‘pueblo Disney’ todo es perfecto y los sueños se hacen realidad. Sobre todo los de los más pequeños. Altavoces instalados en las calles emiten canciones bucólicas y villancicos en Navidad. Las calles están pensadas para los peatones, no para los coches, e incluso hay máquinas de nieve artificial que hacen las delicias de sus habitantes en fiestas especiales, como Acción de Gracias y Año Nuevo. La comunidad cuenta, por supuesto, con equipamientos como piscinas o gimnasios donde se organizan actividades y cursos exclusivos para los residentes. En definitiva, un Wisteria Lane de color pastel.

Sin embargo, gestionar la perfección requiere de sacrificios en pro del bienestar de la comunidad. Así, por ejemplo, están vetados los supermercados y los restaurantes de comida rápida. Es una de las leyes locales de Celebration, entre las que también se incluye la prohibición de pintar las fachadas de un determinado color, ciertas tonalidades para las cortinas o excesos en la altura de las vallas.

Pese a que Celebration es propiedad de la empresa inmobiliaria Lexus Capital, a quien Disney vendió el parque en 2004, los creadores de Mickey Mouse siguen escogiendo al gobernador del lugar. Su misión: mantener la harmonía del pueblo perfecto. Aunque, siendo realistas, para muchos vivir en Celebration sería más bien una pesadilla. Una pesadilla snob e infantiloide, recreadora de un mundo ideal cursi y tan ingenuo que casi ofende. Claro que para gustos, los colores.

Quienes quieran descubrirlo antes de juzgar, deben saber que Celebration acoge a los visitantes con los brazos abiertos y que dispone de hoteles en su interior.

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