Vive unas vacaciones blancas en Chamonix

Los Alpes franceses son el sueño de cualquier amante de la belleza natural y Chamonix es la meca del esquí y el snowboard, donde podréis llegar desde el aeropuerto de Ginebra. Una buena forma de escoger la compañía aérea es leer las opiniones que escriben aquellos clientes que ya han volado en vuelos parecidos a partir de un servicio que nos ofrece la página web de Edreams dirigido a futuros viajeros.

Puedes leer opiniones de clientes sobre vuelos baratos a Ginebra

Despertarse con un poco de frío en los huesos no está tan mal si al mirar por la ventana ves el espectáculo natural del Mont Blanc con todo su esplendor. Los Alpes franceses son el sueño de cualquier amante de la belleza natural, de cualquier admirador de las siluetas blancas, son el lujo de los chalets de madera, de las mil y una tortillas, de las fondues de queso, de los gorros de lana, del esquí, del panching de verdad. O del deporte del bueno. El llamado techo de Europa es la tercera zona natural más visitada del mundo y si todo eso son los Alpes, la pequeña localidad de Chamonix es la meca del esquí y el snowboard por si misma. La yema del huevo. Ser la primera localidad donde se celebraron los Juegos olímpicos de invierno, en el año 1924, ya lo dice todo.

Pocas veces se concentra tanto bienestar en tan pocos kilómetros cuadrados. El ambiente es sorprendente: un paisaje espectacular que rodea toda la valle, casas de montaña preciosas, tiendas con productos de última moda que no han perdido el encanto del comercio local, y sobretodo, mucha gente que vive y respeta el turismo de invierno (por no decir que en verano cada vez hay más actividades por hacer). Jóvenes surferos, familias que quieren pasar unas navidades distintas, parejas que se escapan de la rutina… Un pueblecito precioso de día, que se levanta con los primeros rayos de sol, y que tiene una amplia oferta de locales nocturnos para enriquecer aún más el viaje de noche. Pubs, múltiples restaurantes, pensiones correctas, hoteles de lujo e incluso alguna discoteca. Todos encontraréis vuestro sitio en Chamonix.

Para llegar hasta este paraíso invernal, lo más fácil es coger un vuelo hasta el aeropuerto internacional de Ginebra, en Suiza. Y es que Chamonix se sitúa en la esquina fronteriza de tres países que comparten como buenos hermanos la imponente cordillera de los Alpes: Francia, Suiza e Italia. Ginebra queda a tan solo 82 kilómetros de la localidad, que pueden recorrerse en autobús o con un coche alquilado. En una horita os plantaréis al sitio. Sin duda, y a no ser que viajéis en un grupo grande y podáis dividiros los gastos de la gasolina, esta será la mejor opción. Además, cada vez hay más ofertas en la red para encontrar vuelos baratos hacia esa zona. Ahora mismo estoy comprobando en Edreams que por menos de 40 euros podría comprar un billete ida y vuelta de Barcelona a Ginebra, para el próximo mes de Enero. Obviamente, para estas Navidades, los precios suben un poquito más.

Una buena forma de escoger la compañía aérea es leer las opiniones que escriben aquellos clientes que ya han volado en vuelos

Opiniones de clientes sobre Iberia

parecidos a partir de un servicio que nos ofrece la página web de Edreams dirigido a futuros viajeros. Por ejemplo, en el vuelo Sevilla-Ginebra de Iberia, los clientes valoraron muy bien la gestión de la facturación y el embarque, y no tanto la sala VIP o  o el entretenimiento. Aunque Iberia salió muy bien parada de ello, ya que obtuvo una puntuación de 4,3 puntos sobre 5. Esto nos indica que estaríamos hablando de una buena opción para volar, mientras que otros comentarios nos pueden ayudar a ver qué compañías no satisfacen tanto nuestras necesidades o prioridades a la hora de viajar.

Una vez en los Alpes, y si no tenéis muy claro aún por qué actividades decantaros, la localidad de Chamonix dispone, desde hace años, de un

local abierto al público con muchísimos mapas y folletos para que todo el mundo pueda consultar la geografía de la zona y decidir que visitará el día siguiente. Si vais en familia o no sois expertos en los deportes de invierno, esta será la oportunidad para iniciaros en este mundo ya que la región tiene algunas de las estaciones de esquí más interesantes de Europa. Las hay para todos los gustos: algunas más familiares, y otras, con más pistas de alto nivel para disfrutar con los más atrevidos.

Vive el Mont-Blanc desde cerca

Y si no os gusta esquiar tenéis que ir de todas formas. Podréis ver los Alpes desde la cumbre del Aiguille du Midi, pasear en raquetas de nieve por los senderos señalizados o comer en la cumbre del Brévent, frente al Mont Blanc. Además, el centro peatonal de la ciudad está lleno de terrazas soleadas desde las que se pueden contemplar las montañas y disfrutar de la naturaleza. Y la gastronomía también es muy destacada en Chamonix: desde restaurantes especializados en la cocina de la región de Saboya hasta las delicatessens de Hameau Albert 1er, un restaurante galardonado por la guía Michelin.

Pero si lo que queréis es aprovechar al máximo todo lo que os ofrece la zona, tenéis que saber que el techo de Europa atraye a millones de visitantes y miles de alpinistas cada año. Vencer al Mont-Blanc es cosa de deportistas experimentados, no hay que subestimar los flancos aparentemente sencillos de la mítica montaña. Pero existen muchos itinerarios para alcanzar la cumbre, aunque habitualmente se aborda por la ruta que pasa por la aguja del Goûter y la cresta de Brosses. Otra alternativa, cada vez más generalizada, es la traviesa que parte de la Aiguille du Midi, un teleférico que se coge desde el centro de Chamonix, y que una vez arriba, bordea el Mont-Blanc du Tacul y el Mont Maudit.

También se ha popularizado la opción de descender por la Valle Blanch y el glaciar de la Mer de glace. Se trata de levantarse temprano, coger el teleférico de la Aiguille du Midi del que ya os hemos hablado y empezar a descender por estos glaciares hasta llegar a Chamonix otra vez. Una ruta, que se recomienda hacer con un guía de la zona y que os permitirá disfrutar de los paisajes durante varias horas y deslizaros por la nieve a lo largo de unos cuantos kilómetros para llegar otra vez a la ciudad antes que anochezca. Si no tenéis tanta suerte y aún no hay suficiente nieve para llegar hasta el final, podréis coger un bonito tren un poquito antes de llegar al pueblo que os ayudará a descender hasta el final. Una aventura inolvidable para aquellos amantes del esquí que tienen un buen nivel, pero que aún no son suficientemente expertos para lanzarse al alpinismo más radical. Ya veis que las opciones son ilimitadas, y el contexto, inmejorable.

Foto 1: Alain Wibert en Flickr

Foto 2: Peuplier en Flickr

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