Venecia y el encanto de los canales

Venecia es sin duda un lugar especial. Sus canales le otorgan esa característica que la diferencia de otros lugares del mundo y una manera muy tradicional de navegar por ellos es en vaporetto. No es un tipo de transporte tan romántico como las góndolas pero es mucho más práctico, económico y te lleva a todas partes.

Una ciudad que en lugar de calles tiene canales, tiene en consecuencia un transporte público diferente al de una ciudad convencional. En Venecia no hay autobuses, por lo menos en la zona más histórica, y sus habitantes y los turistas se mueven en los famosos “vaporettos”, unos barcos que navegan por los canales y que puedes descubrir si llegas con vuelos a Venecia.

Un vaporetto por el Gran Canal de Venecia

Cualquier viajero que visite Venecia va a sentir la curiosidad de cumplir con una de las tradiciones turísticas más emblemáticas de la ciudad, que no es otra que dar un paseo en Vaporetto. Estos barcos conforman una red de transporte urbano muy curiosa que da toda la vuelta a la laguna de Venecia y que atraviesa la ciudad por el Gran Canal.

Justo después de reservar los vuelos baratos que nos llevarán a Venecia, tenemos que plantearnos qué tipo de viaje vamos a hacer. Si vamos a estar unos días allí, quizás nos salga a cuenta comprar un abono turístico de 72 horas, que por unos 33 euros nos permite utilizar los vaporettos libremente durante esos tres días. También hay abonos para un solo día, a 18 euros, y ambas opciones resultan mucho más económicas que el viaje sencillo, que por 1 hora de uso cuesta 6,5 euros. Con los vaporettos podemos ir de un lado a otro de Venecia y se pueden aprovechar para acercarse a los lugares más importantes y que no nos podemos perder en este viaje.

Son muy prácticos, por ejemplo, para conocer algunas de las islas de la laguna. Las líneas N y LN nos pueden acercar a las islas de Burano y Torcello. La 41 y la 42 dan toda la vuelta a Venecia y además te pueden llevar a la isla de Murano. Las líneas principales, la 1 y la 2, navegan por el Gran Canal y llegan también a la isla de Lido (la playa de Venecia).

¿Y qué es lo que no nos podemos perder en una visita a Venecia? Evidentemente lo primero que nos viene a la mente a los que hemos estado allí y a quienes tienen interés por visitar Venecia es que no podemos salir de allí sin recorrer la Plaza de San Marcos y su entorno. Este espacio, de gran belleza arquitectónica, es uno de los grandes reclamos de Venecia (seguramente el más importante) y su centro turístico por excelencia.

A la Plaza San Marcos se suele acceder en vaporetto desde el Gran Canal, ya sea procedente de la estación de trenes o del enlace con los vaporettos que llegan hasta el aeropuerto, pero si tenemos un hotel en el centro de Venecia, lo mejor es recorrer sus calles, pasar por los puentes sobre sus canales o incluso buscar una góndola para hacer un recorrido romántico por ellos. Ya sea a pie o en una embarcación, la belleza de los palacios que jalonan toda la ciudad, tanto en el interior como a orillas del Gran Canal, va a ser una de las cosas que más recordemos de este viaje a Venecia.

En la Plaza de San Marcos encontraremos la Basílica, el Palacio Ducal y la Torre del Campanile. Estos tres elementos, junto a la plaza, conforman la estampa típica de la ciudad. Es imprescindible hacer cola para acceder a la Basílica de San Marcos, realmente merece la pena la espera para subir al balcón para contemplar una vista panorámica espectacular de la plaza y ver de cerca las réplicas de los famosos caballos de San Marcos (los originales se encuentran en el museo del interior de la basílica). El Palacio Ducal es una pieza majestuosa que en su interior alberga habitaciones suntuosas y rincones de una riqueza artística impresionante. El esplendor de la República de Venecia se hace eco en espacios como la Sala del Consejo. Si tenemos tiempo como para esperar otra cola, es muy recomendable subir a la Torre del Campanile (el ascensor tiene una capacidad para 14 personas). Desde allí arriba las vistas sobre Venecia y la laguna son espectaculares, aunque tenemos que tener cuidado con las campanas, que todavía funcionan y pueden resultar molestas si suenan estando nosotros allí arriba.

Desde lo alto de la Torre se divisa en primer plano la Iglesia de San Giorgio Maggiore, que se alza sobre la isla del mismo nombre, justo frente a la plaza de San Marco, al otro lado del canal. Se accede a esta isla en vaporetto y en el interior de la iglesia actualmente se encuentra un centro de arte y cultura, la Fundación Cini. El edificio actual es el resultado de una construcción renacentista, pero en su origen, en el siglo X, fue un monasterio benedictino y en la época de Napoleón se convirtió también en un cuartel militar. Esta iglesia tiene también un campanario, que recuerda mucho al de la Plaza San Marcos y ambos parecen flanquear la entrada al Gran Canal de Venecia.

Foto | Old Fogey 1942 en Flickr

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