Roma aún puede sorprenderte

Roma es una de las ciudades más visitadas del mundo y sus monumentos de sobras conocidos. Sin embargo, aún tiene atractivos que escapan de la mayoría de turistas

Hay pocos lugares en el mundo que puedan compararse en atractivos a Roma. Sin ser una gran metrópoli como puede ser Nueva York, Tokio o Ciudad de México, es la capital de un gran país como es Italia y fue durante varios siglos el faro de un Imperio que dominó el mundo conocido.

La Villa Adriana es una de esas joyas romanas que pasan desapercibidas injustamente

Si no has viajado nunca a la Ciudad Eterna es evidente que debes visitar una serie de lugares que forman el decálogo imprescindible que todo buen turista tiene que conocer. Solo los nombraré porque es de suponer que son lo suficientemente conocidos como para que todos tengamos claro de qué estamos hablando: el Foro Romano;  el Foro Traiano; el Coliseo; el Partenón; la Capilla Sixtina junto el Museo del Vaticano; la Basílica de San Pedro ; el Museo Capitolino; la Fontana de Trevi; la Plaza de España; y la Plaza Navona. Más o menos estaríamos todos de acuerdos que son estos diez lugares los que todo buen viajero ha de visitar.

Pero es que Roma es  mucho más que eso y con un poco de sapiencia e interés descubrirás una nueva Roma, quizás no tan majestuosa pero igual de inolvidable. A escasos 30 kilómetros en dirección al noreste de la ciudad eterna, nos encontramos Tívoli, una población en el que nos encontramos un lugar que merece la pena visitar: la Villa Adriana. Fue la residencia veraniega del Emperador Adriano y hoy se puede disfrutar de un interesante museo al aire libre, además de la propia contemplación de lo que este monumento histórico. También se comenta que Adriano quiso imitar en sus jardines, por su gran admiración a la cultura griega, a los de la mítica Academia de Atenas.

Con esta primera experiencia lejos del bullicio y estrés que aportan el exceso turístico que comporta el centro histórico de Roma, seguro que no te importará desplazarte un poco y visitar la Villa Giulia, que es la sede del Museo Etrusco. Se trata de una magnífica oportunidad de conocer que antes de que los romanos se convirtieran en el temible Imperio Romano ya formaron una extraordinaria civilización y admirar obras de arte como el famoso Sarcófago de los esposos.

Incluso en el propio centro de la ciudad, en medio de toda la marabunta de turistas, aún hay oportunidades de descubrir auténticas joyas del arte sin tener que hacer horas de espera en sus interminables colas. Un ejemplo lo tenemos en la Galería Doria Phamphili en la que, entre otras obras artísticas, nos encontramos con esa obra maestra que es el retrato del Papa Inocencio, del genial talento de Diego Velázquez.

Fotografía: Dalbera

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