Lisboa, cercanía y mucho encanto por descubrir

Lisboa es una de las capitales europeas que tenemos más cerca de nuestro país, y, sin embargo, la ciudad no recibe tantos halagos como se merecería. Probablemente es porque a todo el mundo le cuesta valorar lo que tiene más cerca y además, la capital portuguesa irrumpe en la desembocadura del Tajo como una ciudad que parece un tanto decadente a primera vista. Sin embargo, tras pasar pocas horas paseando por las calles de Lisboa, la ciudad ya nos ofrece su lado más humano y nos permite darnos cuenta del descomunal encanto que esconde tras las primeras impresiones. Por eso esta capital vecina merece, como mínimo, un fin de semana para visitarla. Para poder captar su esencia. En este sentido, en el blog de eDreams, la agencia de viajes ‘online’ líder en nuestro país ha dedicado un post entero a la capital portuguesa donde dan los mejores consejos y recomendaciones para que disfrutes al máximo durante tus días en la capital del Fado.

Hacen falta unas cuantas horas para descubrir el descomunal encanto que ofrece la capital portuguesa.

Las posibilidades lisboetas que ofrece la ciudad son infinitas pero si tuviéramos que simplificar una escapada breve a la ciudad de la luz (como media hay 3.300 horas con sol y sólo 100 días con lluvia) empezaríamos hablando sobre sus puentes. Para entender bien la fisonomía de la ciudad, lo que hay que hacer es llegar a Lisboa cruzando el Tajo. Y es que, atravesar por carretera uno de sus puentes es casi una obligación si queremos conocer algunos de los símbolos más destaados de la ciudad. Ya sea el Puente 25 de Abril, que con su nombre homenajea a la fecha de la Revolución de los Claveles y que supone una construcción de acero de casi 2 kilómetros, o el Vasco de Gama, de 17 kilómetros, que pasa por el río de Montijo a Sacavém y queda muy cerca del Parque das Naçöes.

Este parque ayudó a Lisboa a convertirse en una ciudad más moderna con la rehabilitación del espacio por parte de grandes arquitectos hasta que se convirtió en la sede de la Expo de 1988. Pero además de los edificios heredados del Oceanário y la Exposición Universal, el espacio también cuenta con el centro comercial Vasco da Gama proyectado por Santiago Calatrava y la estación de Oriente, donde se intercambian trenes, metros y autobuses. Lo más interesante es subir a las últimas plantas de alguno de los edificios que se sitúan en la zona para poder contemplar las maravillosas vistas del Tajo cuando la ciudad empieza a oscurecer para adentrarse en la profunda noche.

Precisamente, la capital portuguesa ofrece mucha variedad y cantidad de espacios y estilos para salir de noche. El Barrio Alto es el corazón de la noche de Lisboa, donde se suele empezar. Cerca del barrio da Bica están los bares alternativos más de moda, y en torno a Príncipe Real, los de ambiente gay. En el parque das Naçöes que citábamos antes también hay bares y discotecas para salir. En este caso, se trata de un espacio más tradicional, donde se juntan personas que generalmente superan los 30 años y prefieren los bares de los hoteles de lujo de la ciudad. Por otro lado, Belém e Docas es el espacio conocido hace años como zona portuaria y en los últimos años se considerado uno de los barrios de moda para salir de noche. Otra zona que se recomienda visitar es Santos, uno de los espacios más transitados entre el Barrio Alto y la zona de las Docas. Y por último, Cais do Sodré es una zona en la que se encuentra gente joven y muchos extranjeros, además, los bares de estilo irlandés son los que más predominan en ella.

Lisboa es una de las capitales europeas más cercanas a nuestro país.

Tras una noche de marcha en la capital europea con el mayor número de pastelerías por habitante, toca seguir con las visitas a plena luz del día y qué mejor que deslizarse por la cuadrícula depauperada de la Baixa situada en el centro de la ciudad, dónde encontramos la Lisboa más llana, turística y comercial. Por cierto, para llegar hasta allí, lo mejor es bajar en la parada de metro Rossio. Un medio de transporte que destaca en el panorama europeo ya que en la mayoría de sus estaciones se encuentra una obra de arte. En cualquier caso, una vez llegados a La Baixa, podréis contemplar un barrio que fue construido por el Marqués de Pombal sobre la antigua ciudad que quedó destruida por el terremoto del siglo XVII y que alberga la Praça Dom Pedro IV, el Teatro Nacional Doña María II o la Praça do Comércio. Además, en ese mismo barrio podréis adquirir algunos de los productos más típicos de Portugal y de su capital.

En primer lugar, los vinos Oporto y Madeira son conocidos en el mundo entero por su calidad, aunque también son habituales y algo más baratos los vinos verdes. Y si después de haber paseado por la ciudad todavía no sabéis qué recuerdos llevar a familiares y amigos no lo dudéis: los azulejos y la cerámica son por excelencia los detalles más comprados. Por otro lado, la capital portuguesa cuenta con varios quesos con denominación de origen como el Castelo Branco, el Rabacal o el Serra de Estrela. Y por último, no podemos olvidarnos de los bordados, otros de los objetos típicos de Lisboa. La ropa bordada a mano se puede encontrar en todas sus formas: manteles, sábanas y una gran variedad de ajuares os pasarán por delante de vuestros ojos. No te lo pienses más, y si quieres comprar vuelos a Lisboa, debes saber que diversas compañías, como Easyjet, ofrecen precios muy económicos.

Fotos: Ramón Peco

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