Ría de Vigo, paisaje de ensueño

Partimos en tren regional desde Santiago de Compostela rumbo a la ciudad más poblada de la comunidad. Pertenece a la provincia de Pontevedra, aunque no es su capital, y cuenta en su haber con cerca de 300.000 habitantes. Por el camino sucede lo habitual en tierras del noroeste peninsular. Las verdes y frondosas montañas van cediendo progresivamente su protagonismo a las rías, cada vez de caudal más generoso. Y de repente, al poco de cruzar la capital de provincia, se abre ante nosotros el que quizás sea uno de los paisajes más impresionantes de nuestro país: la Ría de Vigo, que se funde inmensa con el océano. Y a sus puertas, las Islas Cíes ejerciendo de guardián de excepción

Ría de Vigo y puente de Rande

La Ría se divide en tres tramos diferenciados. El primero, más interior, mide 10 km de ancho y en su centro se ubican dos pequeñas islas, San Simón y San Antonio, comunicadas entre sí por un pequeño puente. El segundo lo preside el estrecho de Rande, aprovechado para el cruce del puente con el mismo nombre y que comunica ambos lados de la ría. El tercero, el más amplio, alcanza los 15 km de cabo a cabo en su extremo más ancho, aquel que conecta con el mar.

Vigo, Redondela, Arcade, Moaña, Cangas do Morrazo y Baiona son las principales localidades a las orillas de la Ría de Vigo. Todas ellas merecen una visita si recorremos la zona. No obstante, Vigo es el mejor lugar para alojarse y tomar como punto de partida. Se trata de una ciudad típicamente gallega, pero con la peculiaridad de un trazado lleno de las subidas y bajadas a las que obliga el terreno. Uno de sus principales atractivos es la Cidade Vella, casco histórico de la ciudad y protagonizado por las calles pesqueras y las casas blasonadas. Destacan la Colegiata de Santamaría y la Concatedral de Tui-Vigo. Pero si lo que deseamos es una fotografía excepcional, lo mejor es subir al Monte do Castro, donde, además de contemplar sus restos arqueológicos, podremos contemplar la ría en todo su esplendor.

Después de disfrutar del paisaje, lo más probable es que nos apetezca vivirlo. Y para eso es obligada una jornada en las Islas Cíes, donde la naturaleza se mantiene en estado puro. A las Cíes se acceder por barco, partiendo de Vigo, y una vez en ellas sólo podremos alojarnos en el único camping existente, así como comer en uno de los dos únicos restaurantes. Además de disfrutar de sus playas, estas islas son ideales para la práctica de deportes como el senderismo o el submarinismo.

Si vuestras próximas vacaciones tienen Galicia como objetivo y la ruta aún por definir, desde aquí os proponemos Vigo, su ría y sus islas vecinas como parada obligada.

Foto: Ría de Vigo por Iván PC en Flickr.com.

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