Moraira, 8 increíbles kilómetros de playas en la Costa Blanca

De fina arena o de roca, calas o playas abiertas, y un largo etcétera de opciones. Esta es la amplia oferta que la Costa Blanca nos ofrece a su paso por Moraira, un bello municipio alicantino con mucho que ofrecer a sus visitantes.

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Las calas de Moraira se caracterizan por la transparencia de sus aguas.

La Costa Blanca de Alicante es uno de los lugares más bellos de toda la Comunidad Valenciana. La unión de la montaña y el mar Mediterráneo da lugar a preciosas playas y a enclaves perfectos para pequeños y acogedores pueblos. Este el caso de Moraira, un tranquilo núcleo de población (apenas cuenta con 2.000 habitantes), perteneciente al municipio de Teulada, que pese a ser un potente atractivo para el turismo, todavía conserva su encanto y tradición de pueblo pesquero.

Enclavado en la excepcional comarca de la Marina Alta, Moraira sorprende a los numerosos turistas que cada año la visitan tanto por la belleza de sus calles, como, sobretodo, por sus ocho espectaculares kilómetros de costa. Una oferta irrepetible para todo el que busque sofocar el calor estival en las aguas del Mediterráneo, pues a sus playas, Moraira le suma un microclima que garantiza una temperatura media anual muy agradable, alrededor de los 18 grados.

Además, hay playas para todos los gustos: de arena fina y de rocas; calas y playas abiertas; y tranquilas y con poca afluencia, o bulliciosas y animadas. Una amplia gama de posibilidades entre la que, si tenemos la oportunidad, debemos visitar La Cala. Se trata de una de las playas más bellas de todo el litoral valenciano y, todo hay que decirlo, una de las más difíciles de acceder. Por mar o andando por el barranco son las dos únicas posibilidades para conocer esta pequeña playa rocosa de aguas transparentes.

Si seguimos buscando paz y tranquilidad, aunque con algo menos de aventura, lo mejor que podemos hacer es rodear el Cap d’Or, un bello cabo que esconde a sus espaldas la playa del Portet. Se trata de una pequeña ensenada de aguas cristalinas. Desde allí también podemos iniciar la subida a la torre-vigía que corona el cabo con su imponente figura.

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La torre-vigía del Cap d'Or es uno de los monumentos más representativos del municipio.

Alejándonos un poco del mar, encontraremos el resto de monumentos de Moraira, que tiene mucho más que ofrecernos a parte de sol y playa. Pese a que el pueblo ha crecido en base al turismo, su casco antiguo no ha dejado de lado su típico sabor a puerto pesquero, por lo que no debemos irnos sin pasearnos por sus calles. Allí es especialmente recomendable visitar la Plaza de la Iglesia, donde se ubican la ermita de la divina Pastora, la Casa Abadía y la Iglesia de Santa Catalina.

Un trío realmente bonito que se sitúa a escasos metros de la parroquia de la Mare de Déu dels Desamparats, la cual data de 1878 y es uno de los monumentos más significativos del lugar. Otro, sin duda, es el castillo. Construido en 1742, y dividido en tres naves y dos pisos, esta fortaleza conocida como «pezuña de buey» por su peculiar forma, preside con sus 10 metros de altura el mágico pueblo de Moraira.

Fotos miyabisan y MoonSoleil

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