Este verano haz tu propio Tour de Francia

Para hacer un Tour de Francia hay que estar en plena forma. Pero para realizar un par de etapas con calma, adaptándolas a nuestro estado físico, y disfrutando de los mejores paisajes y gastronomía local, lo único que se necesita son ganas de disfrutar.

ciclismo

Pese a los oscuros casos de dopaje que lo han ensombrecido, el Tour de Francia sigue siendo una de las citas ineludibles en el verano. Ya sea en persona, sosteniendo una bandera durante escasos segundos en la cuneta de alguna etapa, o por televisión. El mejor modo de atajar la siesta bajo el sofocante calor veraniego.

Si te gusta el deporte y adoras el país vecino, no puedes dejar escapar la propuesta que te haremos a continuación. ¿Por qué no haces tu propio Tour de Francia? Sí, sí, lo has leído bien. Porque además de etapas y contrarrelojes, si algo caracteriza este evento son sus magníficos paisajes y las bucólicas paradas que ofrece en su camino.

No hace falta mucho para realizar un ?Tour de Francia? por cuenta propia. Las vías por las que pasa el recorrido están debidamente señalizadas. Y aunque Francia no es un país de bicis a la altura de Holanda o Dinamarca, sus conductores son respetuosos con el viajero a dos ruedas.

Además, no es necesario tomarse cada etapa como un reto personal. Podemos dividirla en varios tramos, escogiendo los enclaves de parada más interesantes del camino. Nos espera, por ejemplo, una inmejorable gastronomía ofrecida por quienes durante un mes acogen a los ciclistas más prestigiosos del planeta (y por supuesto, presumen de ello).

Por si eso fuera poco, hay etapas que ofrecen magníficas vistas sumadas a una relativa facilidad en el recorrido. Por ejemplo, la número 8, que empezada en la cima de la Col de Pailhères (en los Pirineos) nos ofrece 100 km casi exclusivamente de bajada. O la número 18, que ofrece una larga cuesta abajo desde la villa de Le Bourg-d?Oisans (en los Alpes) con 70 km de apenas mover un músculo. Otra cosa es lo que viene después, pero como decíamos, podemos parar cuando lo deseemos.

Para lanzarnos a la aventura lo único que necesitaremos es una bicicleta. Incluso podemos alquilarla una vez en Francia. Se recomienda llevar mapa, ya que una vez en pleno recorrido nos costará encontrar uno. Como le dijo un lugareño a un reportero de la CNN, ?si estás aquí, no necesitas un mapa porque no te has perdido?. Elocuencia 100% francesa. Tampoco está de más conocer las propias limitaciones y adaptar el tipo y número de kilómetros a recorrer a la propia condición física.

El alojamiento no será un problema. Encontraremos propuestas de todo tipo, con aparcamiento para bicis o empleados que harán la vista gorda si nos la llevamos de compañera de habitación. Así pues, es una oportunidad única para disfrutar de la Francia más auténtica, de conocer el orgullo y fuente de beneficios que representa el Tour para muchos pueblos, y de vivir unas vacaciones diferentes.

¿Qué os parece, os lanzáis a un Tour de Francia?

Foto: Guilhem Vellut.

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