Vuelve a las míticas discotecas de la Ruta del Bakalao

La ciudad de Valencia no es sólo un lugar en el que podemos recorrer sus calles en busca de sus vestigios históricos, apreciar su gastronomía a través de los miles de bares y restaurantes rodeados de sol y de playa o disfrutar de sus tradicionales fiestas tales como las fallas. La ciudad del este de España, bañada por el mar Mediterráneo es mucho más que eso. Su noche es variada y los barrios se han dividido por zonas en las que disfrutar de buena música y diferentes ambientes nocturnos aunque nunca con tanto esplendor como el que tuvo la llamada Ruta Destroy.

Más conocida como la Ruta del Bakalao fue la encargada de herederar el legado que dejó la movida valenciana y que consistió en el mayor movimiento clubbing de España, hecho por y para españoles fundamentalmente.

La ruta del Bakalao

La música electrónica tuvo un gran auge en los años 80 que a día de hoy se ha ido recuperando.

El área metropolitana de esta ciudad se convirtió en el centro de reunión de miles de jóvenes en busca de una forma de ocio nocturno en concreto. Discotecas como Barraca, Spook Factory, Chocolate y Espiral, cada fin de semana, y sin apenas descanso, durante los años 80 y la primera mitad de los 90, se convirtieron en la sede de la buena e incipiente música electrónica. Los DJ’s se convirtieron en los dioses de unos adolescentes que acudían a ellos para compartir un sentimiento distinto traído de la entonces no tan lejana, movida madrileña.

La Ruta del bakalao bailaba a un son situado entre la delgada línea de la legalidad. Un hecho, que los empresarios supieron aprovechar y que supuso la eclosión de este fenómeno a nivel mundial y de un gran impulso económico para algunos.

Estas discotecas, algunas aún sobrevivientes a la quema de la ruta, marcaron un hito sin precedentes y dieron a conocer a estilos y grupos musicales que en aquellos momentos pasaban inadvertidos, eran demasiado desconocidos para el gran público por ser demasiado alternativos. Y Barraca es precisamente una de ellas. Esta discoteca, ya veterana por aquel entonces, paso por el estilo ‘fiebre del sábado noche’, por el blues, rhythm & blues o el jazz que acabaron desapareciendo por completo de sus salas hasta tocar el rock, el pop y los sonidos de vanguardia hasta llegar a la música electrónica. Unos sonidos que acabó popularizando a una discoteca que ya gozaba de adeptos diarios.

Spook Factory, situada en la pedanía de Pinedo, es otra de las que aún perduran sólo que su evolución se presenta diferencias con la anterior. Actualmente encontramos a esta discoteca bajo el nombre de New Spook. Sus dos pistas independientes no han perdido ni un ápice de la esencia que la llevo a ser una de las protagonistas de la mítica ruta.

Pero otras no corrieron tanta suerte y Chocolate es el ejemplo más evidente de ello. Muchos son los que aún guardan las ya obsoletas citas de casset con alguna de sus sesiones y no son pocos tampoco los que acuden a su llamada cuando en el barrio de Sueca hacen algún evento en conmemoración de sus aniversarios. Puzzle y Espiral cierran esta lista de desaparecidas. Tras 21 años siendo el eje de la Ruta Destroy en la nochevieja del 2007 Puzzle se despidió del panorama nocturno valenciano tal y como ya lo hiciera Espiral en la localidad de l’Eliana.

La época de los 90 fue la de Chimo Bayo, de los DJ Carl Cox y Jeff Mills con su música progressive y house . Pero aunque se haya puesto un fin a la historia de esta música su legado será heredado por otras nuevas como Masía, Qoqoa -antigua discoteca Chocolate- o Discoteca Musical Club.

Foto de me dais poca industires.

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