Parque de atracciones del Tibidabo

Tampoco es que los contemos a centenares, pero España va servida de parques temáticos. Barcelona no es una excepción, pues a apenas un par de horas de la capital catalana se encuentra Port Aventura, uno de los más destacados de nuestra geografía. Desde su apertura ha hecho una gran sombra al Parque de Atracciones del Tibidabo, antaño icono de la ciudad condal y ubicado en la montaña homónima. Sin embargo, el que hoy nos ocupa ofrece un aliciente al viajero del que pocos parques pueden presumir.

Noria del Tibidabo con vistas a la ciudad


Y es que el Parque de Atracciones del Tibidabo es uno de los más antiguos del mundo. Inaugurado en octubre de 1901, cuenta con más de un siglo de historia, y ha hecho de su naturaleza centenaria una de sus mayores bazas. Algunas de las atracciones en las que montaban nuestros abuelos  siguen en pie y en funcionamiento, reformadas sin perder ese toque vintage que forma parte de la personalidad del parque. Con todo ello, el Tibidabo goza de una estética entre naïf y decadente, con cierto trasfondo onírico, que bien podría servir de escenario para una película de misterio.

Es por eso que, aunque en el Tibidabo hay a día de hoy atracciones muy modernas (como una montaña rusa inaugurada hace apenas cuatro años o la mítica ‘casa del terror’ Krüeger Hotel), resultan mucho más atractivas las que os presentamos a continuación:

  • Atalaya (1.921): En su inauguración fue tan exitosa que el público incluso le atribuía propiedades curativas. Esta torre de un solo eje y 50 metros de altura traslada a sus pasajeros hasta los 551 metros del nivel del mar. Recordemos que este parque se ubica en la cima de una montaña. Desde allí quienes no teman el vértigo podrán observar la ciudad condal de un modo único.
  • El Avión (1.928): Impulsado por su propia hélice y conectado a una plataforma, este avión se sitúa sobre un precipicio, de tal modo que al girar sobre su propio eje cual tiovivo queda suspendido en las alturas, provocando el efecto de volar.
  • Museo de Autómatas (1.901): Inaugurado en el momento de la apertura del parque, se fue nutriendo de maquinas y autómatas que entre 1.925 y 1.954 incluso se fabricaron en las instalaciones del parque. Hoy son una de las visitas más emblemáticas del Tibidabo. La pieza más antigua, el Payaso Mandolinista, data de 1.880.
  • El Almacén de las Brujas y los Hechiceros. Inaugurado en 1915, consistía en un ferrocarril aéreo que ofrecía magníficas panorámicas de la ciudad. En los años 90 se añadió el aliciente de túneles con juegos de luces, colores, olores y sonidos que lo convirtieron en la atracción emblemática que es hoy.
  • Miramiralls (1905). Lo que empezó siendo una sala de espejos cóncavos y convexos hoy ha cambiado su ubicación y alterna estos efectos con los que permiten las más nuevas tecnologías, sin perder su encanto original.

La entrada al parque con acceso a todas las atracciones, que más allá de las mencionadas no son pocas, cuesta 25,20 euros para adultos y 9 euros para niños de hasta 1,20m de altura. Quienes solo quieran dar un paseo del parque y montar en las atracciones más emblemáticas pueden comprar la modalidad de entrada ‘Camí del Cel‘ por 11,10 euros.

Foto: Agnieszka Baranowska en Flickr.com.

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