Regreso al Futuro estrena musical en Londres

La clásica película de ciencia ficción Regreso al Futuro se convierte en el nuevo musical que se ha estrenado en Londres.

No lo hemos visto, pero nos encantaría. El musical de Regreso al Futuro se ha estrenado en Londres, donde cautiva al público a base de nostalgia y personajes reconocibles. Quienes han asistido a uno de sus pases aseguran que la experiencia merece la pena porque es una oleada de diversión constante. Queda constatado que, como musical, tampoco es que sea la panacea, pero quien va a ver la obra no lo hace precisamente por sus canciones o números de baile.

El principal valor que aporta Regreso al futuro en su versión musical es permitirnos pasar un buen rato con una de esas películas que habremos visto, ¿Cuántas veces? En nuestro caso es difícil contarlas, pero teniendo en cuenta que ya el VHS lo derretíamos a base de bien en casa, podríamos decir que, seguro que hemos visto cada parte, al menos, 60 veces. Sería fantástico que alguien pudiera “sacar” esas estadísticas de nuestros recuerdos y experiencias. Seguro que nos sorprendíamos.

Pues bien, la obra de Regreso al futuro, por lo que se comenta, es básicamente la película, pero adaptada de manera que tenga ligeras modificaciones y que se decante más por los números musicales. Hay muchas escenas de la película en las que la música ya era clave, como el momento del baile en el pasado, cuando Marty está ayudando a su padre a conquistar a su madre. En ese momento de la película les enseña una muestra de lo que será el rock en el futuro, aunque los chicos de la época no parecen muy contentos con ello (y ahí está lo bonito de las diferencias generacionales, un concepto aplicable también a la actualidad).

También hay otros momentos musicales, como cuando en la película, al inicio de la misma, vemos a Marty en su monopatín hacia la casa de Doc y va sonando de fondo “The Power of Love” (“nanana, es el poder del amor”). Todo eso tiene una influencia directa en la estructura de la obra, a la cual se le añaden muchas más canciones y números musicales que van amenizando todo lo que ocurre en el escenario.

Hay algunos cambios de guion que responden, suponemos, a la necesidad para evitar conflictos en el escenario. Por ejemplo, se ha eliminado de la ecuación a Einstein, el perro de Doc. Aunque Einstein siempre fue un elemento lleno de encanto, y tuvo el privilegio de ser el primero en hacer el viaje en el tiempo, lo cierto es que no era imprescindible. Además, haber tenido que poner un perro en el escenario lo complicaba todo. Por otra parte, ahora Doc no muere tiroteado por terroristas libios. No sabemos si por evitar el conflicto en elegir a alguien que hiciera de terrorista (¿A quién pones de malos?) o si por ahorrar en espectáculo y tiroteo, pero la cuestión es que ahora el personaje muere envenenado con el plutonio.

Esto le resta veracidad a la historia, porque Doc es un poco excéntrico, pero lo de morir víctima de su propia manipulación del plutonio, no es convincente. Pero, en cualquier caso, la película está ahí, sobre el escenario, viva en todo momento. El reparto hace un cosplay perfecto. Y, lo mejor, es que se han mimetizado los movimientos de los personajes de una manera casi enfermiza. Los dos personajes protagonistas son calcos de los que vemos en el cine. En el caso de Marty, que está interpretado por Olly Dobson, hace un trabajo tan perfecto, que hay muchas ocasiones en las que es fácil imaginar al propio Michael J. Fox sobre el escenario, como si estuviera moviendo los hilos del actor del musical.

El intérprete ha traslado a su versión del personaje los gestos y tics que tiene el personaje en el cine y es algo que resulta formidable. En el caso de Doc, también está bien retratado, pero dicen que el carisma de Christopher Lloyd no se replica tan fácilmente y que, por otro lado, al intérprete que le da vida le falta un poco más de intensidad en la forma en la que actúa. Nosotros, por lo que hemos visto, creemos que ambos hacen un trabajo excelente a la hora de mantener vivos a estos dos personajes que nos han acompañado a lo largo de la historia.

No se sabe si la obra trascenderá y si llegará a otros destinos. Por supuesto, quienes desean verla son los norteamericanos, quienes ya se plantean viajar a Reino Unido para hacerlo. No obstante, todo dependerá de lo que ocurra en los próximos meses y si la venta de entradas va bien. Cuentan, quienes la han visto, que el Delorean, el coche de la película, está recreado de forma exquisita y que, además, todo el musical goza de una gran cantidad de efectos de luz e iluminación. Eso le aporta interés adicional y le permite ponerse en la primera fila de los musicales más avanzados en lo que se refiere a la tecnología.

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