La isla secreta del final de la película Star Wars: El despertar de la fuerza

Una de las escenas más importantes de la película Star Wars: El despertar de la fuerza se rodó en Irlanda.

Skellig Michael

Más de un año se ha guardado en secreto el lugar donde se rodó el final de la película Star Wars: El despertar de la fuerza, que se ha estrenado recientemente en los cines de todo el mundo. La ocasión lo merecía, dado que en ella se rodó una de las secuencias más importantes del film. Pero todo el equipo mantuvo el secreto, así como también los habitantes del lugar. Ahora, una vez estrenada la película, se destapa el misterio.

Descubrimos que la isla en cuestión es Skellig Michael, de Irlanda, que la UNESCO declaró anteriormente como Patrimonio de la Humanidad y que ha servido con todo su esplendor para crear uno de los momentos de mayor tensión de la historia del cine reciente. Su elección está en la línea de otras decisiones similares que se han tomado en la saga de ciencia ficción en el pasado. Al fin y al cabo, como ya sabréis, las películas de Star Wars tienden a utilizar escenarios reales para sus rodajes de forma que las escenas ganen una mayor credibilidad.

En el caso de Skellig Michael, la isla no es fácil de alcanzar, pero merece la pena. Se llega a ella desde el pueblo de Portmagee con el uso de barco, dado que no hay otro método disponible de transporte.

Es una isla deshabitada en la cual podemos ver distintas especies de aves, pero donde han quedado cabañas que utilizaron monjes en el pasado. En tiempos previos fue un lugar de descanso y meditación para los monjes, razón por la cual posiblemente se ha elegido como escenario para este momento de la película. Está por ver si en el futuro, con el rodaje de posteriores entregas, la isla vuelve a ser visitada por el equipo de producción o si queda como una aparición única. En cualquiera de los casos Irlanda y en especial la zona de la isla de Skellig Michael tienen asegurado el impulso turístico.

Visitar la isla, eso sí, supone una serie de desafíos. La zona más elevada, donde están las cabañas y se rodó la película, está a 600 escalones de alto, y la altura es de 218 metros sobre el nivel del mar. Así que si tienes vértigo posiblemente no sea el viaje en el que deberías pensar. Lo mismo decimos si te cuesta subir esa gran cantidad de escaleras. Los valientes que asciendan hasta lo más alto de la isla tendrán un recuerdo que no olvidarán.

Vía: The New York Times

Foto: Don Richards

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