Vuelos sin niños en Ryanair a partir de octubre

Aunque nuestro magazine viajero es un casi recién llegado a la red, estos meses de vida han sido suficientes para vernos obligados a hablar de Ryanair en más de una ocasión. Las tasas, multas y estrambóticas ocurrencias del señor Michale O’Leary, presidente de la low cost europea por excelencia, protagonizan portadas y titulares con frecuencia. Publicidad gratuita gracias a iniciativas que levantan polémica y cumplen el efecto deseado: ahorrar dinero al pasajero y, a la vez, ganarlo a costa de su ingenuidad.

¿Le permitirán subir al avión que hay tras él?

¿Cuál es la última idea de Ryanair? Vuelos sin niños. Una encuesta ha revelado que para muchos viajeros son tan molestos como las turbulencias o como tener a Melendi sentado en el asiento de atrás. Según informa El Mundo, más de la mitad de los 1.000 pasajeros encuestados por Ryanair asegura que pagaría más por evitarse el engorro de viajar con los niños de otros. El 36% reconoce que ha tenido vuelos desagradables por culpa de pequeños maleducados, quizás porque el 25% también opina que los padres permiten a sus hijos molestar a otros pasajeros. Aún por encima, el 50% de quienes viajan con niños espera recibir «un trato especial» por su situación. ¿Qué se han creído? El resultado está claro: un 18% de los encuestados ve con buenos ojos restringir el número de niños en los vuelos. Y la compañía de O’Leary, siempre tan dispuesta a atender las demandas de sus clientes, hará su sueño realidad.

Anoten el mes de octubre en su agenda, amantes de la tranquilidad adulta. A partir de la temporada de invierno Ryanair dice que creará vuelos sin niños en las rutas de alta frecuencia. ¿Verdad o otra estrategia mediática? La respuesta, en unos meses.

Tasa de dos euros para financiar gastos de compensación

Lo que sí que es seguro es que a partir del próximo lunes, día 4 de abril, Ryanair aplicará una tasa de dos euros para compensar las perdidas derivadas de la normativa europea EU261. Dicha directriz obliga a las aerolíneas a asumir los costes de compensación por retrasos y cancelaciones. Por ejemplo, cubrir los gastos del alojamiento nocturno del pasajero. Desde la compañía aseguran que este tipo de situaciones, que impidieron volar a 2,4 millones de pasajeros en 2010, han supuesto un gasto extra de 100 millones de euros. «Es claramente injusto que las aerolíneas estemos obligadas a proporcionar comida y alojamiento a pasajeros (durante días e incluso semanas en algunos casos), solo porque los gobiernos cierran su espacio aéreo, o los controladores aéreos abandonan su puesto de trabajo, o aeropuertos incompetentes son incapaces de limpiar la nieve de sus pistas», indican fuentes de Ryanair en declaraciones recogidas por The Guardian. Sea como sea, y después de que todo el mundo eluda su responsabilidad, el precio de nuestros propios derechos lo acabaremos pagando los pasajeros.

Foto: Waiting… por ayes en Flickr.com.

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