Los mejores consejos para principiantes del Camino de Santiago

Te damos algunos consejos con los que podrás disfrutar de tu primera experiencia en el Camino de Santiago.

Tanto en España como en el extranjero, el Camino de Santiago es una experiencia emocionante que llama la atención de todo tipo de personas. Proporciona una excelente oportunidad para conectar con la naturaleza y descubrir algunos de los lugares rurales más encantadores del país. No obstante, a quienes nunca han tomado parte en una actividad como esta, decidirse por el Camino de Santiago les puede resultar complicado. Por ello, hemos preparado algunos consejos para principiantes.

Los dirigimos a todas esas personas que dudan de si este será un viaje para ellas o si serán capaces de tener lo que hace falta para disfrutar de la experiencia. Nuestro objetivo es ayudaros a tomar la decisión y daros ese empujoncito que necesitáis para que viváis una de las mejores aventuras que hayáis tenido la oportunidad de experimentar.

Sigue las señales

El Camino de Santiago está muy bien señalizado. Tienes flechas que permiten al peregrino principiante (y también a quien ya ha tenido la oportunidad previa de hacer el viaje) situarse y mantenerse dentro de la ruta. Lo bueno de esta señalización es que te ayuda a disfrutar de todos los lugares que componen el recorrido. Es la forma más sencilla y simple para evitar perderse, lo que siempre va bien, porque nadie quiere perderse. Estas flechas son amarillas y se han convertido en un icono del Camino de Santiago.

Te guían a través de hermosos paisajes muy verdes y te ayudan a tener caminatas agradables en las cuales compartirás la experiencia con otros peregrinos que enriquecerán tu cultura general. También hay otras señas que se deben tomar en cuenta, por ejemplo, las conchas de vieira que se pueden ver incrustadas en la calzada. Son de metal, por lo que pueden pasar desapercibidas, así que siempre hay que estar pendiente. Por otro lado, en ocasiones se pueden ver pintadas sobre azulejos.

Otra forma de señalización son los mojones del Camino de Santiago. Te indican no solo que estás en el camino correcto, sino la cantidad de kilómetros que faltan para llegar a la Catedral. ¿Qué hacer si te has perdido incluso con todas estas señales? Lo mejor es que preguntes a los locales. Te ayudarán a recuperar el rumbo y seguro que lo hacen encantados. Si una indicación no te parece muy clara, pregunta de nuevo a otra persona. Lo más importante es que conserves tu energía.

Comienza a caminar temprano

El peregrinaje es una experiencia gratificante a todos los niveles. Respirarás aire puro y te sentirás bien, pero tu alma y espíritu también se sentirán reconfortados. Para que disfrutes de las mejores sensaciones, no obstante, es recomendable comenzar a caminar pronto. Por ello, madruga, desayuna y ponte camino del siguiente punto que haya en tu hoja de ruta.

Si los primeros días te cansas, no te tienes que agobiar: es lo más normal del mundo. Incluso si, al principio, no consigues cumplir tus objetivos, no tienes que preocuparte. A medida que pasen los días, irás cogiéndole más el truco al Camino. Por otra parte, recuerda que caminar de noche no es lo ideal, más aun cuando pasas por zonas donde puede haber coches. Los peregrinos no suelen vestir con ropas reflectantes, así que te estarías exponiendo a sufrir un accidente.

Disfruta de la gastronomía local

Uno de los mejores recuerdos que tendrás de tu viaje al Camino de Santiago será la comida. No en vano la gastronomía local de la ruta es fantástica, variada y de sabores excelentes. Es fundamental recuperar energía comiendo bien, por lo que hazlo disfrutando de la oportunidad que te ofrece la región. Eso sí, no te des grandes atracones. Podrías pedir que te pongan la comida para llevar y así ir consumiéndola poco a poco.

No olvides llevar en la mochila algún sandwich que se pueda conservar dentro en papel albal, frutos secos y otros complementos que te permitan subsistir en momentos en los que no tengas acceso a nada más. Nunca se sabe en qué tipo de situación te vas a encontrar.

Ten respeto a las carreteras

Cuando pases por algún tramo que tenga una carretera por la que tengas que cruzar, ten mucho cuidado. Nunca hay que perderle el respeto a las carreteras. Los despistes en estos cruces se pueden convertir en uno de los principales peligros con los que te encuentres a lo largo del Camino. Mantén siempre la vista en la dirección por la que vienen los coches para que puedas evitar sustos. Además, camina en fila india si vas en grupo y camina con seguridad para evitar situaciones problemáticas.

No menos importante, recuerda que estás cargando tu equipaje y que seguramente no estés al 100% de energía cuando llegues a este tipo de paso. Por lo tanto, no pienses en cuál es tu velocidad habitual cuando estás fresco, porque si apuras demasiado y arriesgas, quizá tengas un accidente. Sé todo lo precavido que puedas.

Mantén una buena hidratación

Pero no pienses que vas a agotar tu presupuesto comprando agua en botellines o botellas. Hay muchas fuentes de agua potable que están repartidas a lo largo del camino y que te permitirán rellenar tus cantimploras o tus botellas. Cuando tengas la oportunidad, pregunta sobre lo que te espera en el próximo tramo. Así sabrás si tienes que preocuparte por recargar el agua al máximo o incluso poner una botella adicional en tu mochila.

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