Campings en invierno

Los campings en invierno ofrecen un gran número de ventajas. Son más baratos, están menos masificados y permiten disfrutar del entorno natural en condiciones diversas. En las zonas cálidas, la temperatura es suave y en las zonas de montaña o del norte, nos permiten disfrutar fácilmente de deportes de nieve.

Cuando pensamos en un camping en invierno la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de un paisaje nevado lleno de tiendas de campañas, bungalows o caravanas. Esto es cierto, pero sólo a medias. Los campings de invierno son eso, pero también podemos encontrar zonas de acampada en latitudes más al sur que nos proporcionan un clima agradable a pesar de encontrarnos en la estación más fría del año.

Disfruta de la naturaleza en un camping en invierno

La ventaja de ir de camping en invierno por el sur, donde la climatología es más suave, es que vamos a poder disfrutar del entorno natural sin tener que sufrir las temperaturas extremas del verano, por ejemplo. Además, invierno está considerado una temporada baja para el turismo de camping, excepto quizás los días de Navidad y algunos puentes, por lo que el precio de la estancia en este tipo de campings va a ser inferior y también vamos a encontrar a muchísima menos gente que en julio o agosto.

Pasar unos días de camping en invierno está especialmente recomendado para las personas que disfrutan de la naturaleza y que acostumbran a hacer excursiones, trekking, escalada o deportes de montaña en general. Para los amantes de la nieve, acampar en campings o refugios de alta montaña puede ser una opción, porque estarán más cerca de las pistas, pero van a tener que estar bien equipados porque allí sí que hace frío. Sin utilizan tiendas de campaña, es recomendable que éstas dispongan de un buen aislamiento. También es aconsejable hacer acopio de unas buenas reservas de comida por si acaban aislados por la climatología durante algunos días.

En los campings de invierno también puedes encontrar numerosas actividades para realizar, tanto de ocio como para niños. Algunas de las actividades más típicas de esta época del año son las salidas en bicicleta, quads o todo-terrenos, el senderismo, etc. Hay muchos campings que disponen incluso de piscinas cubiertas climatizadas para darnos un chapuzón aunque en el exterior haga mucho frío.

Ahora bien, si queremos experimentar lo que es realmente un camping de invierno, la opción más interesante (si nos lo podemos permitir) es hacer las maletas y volar a un país del norte (a Noruega o Finlandia), alquilar un coche o una autocaravana y dar rienda suelta a nuestro espíritu aventurero. Por ejemplo, este tipo de experiencia es muy común y existen numerosos campings en Noruega los que alojarse, así como cabañas y zonas de acampada libre.

Foto | stevecadman en Flickr

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