Los clientes quieren desayuno incluido

Una encuesta revela que la mayoría prefieren tener incluido el desayuno incluido en el precio de la habitación, antes que el wifi o el aparcamiento. ¿Por qué?

Al hacer la reserva de una habitación de hotel una de las primeras cosas que se destaca es si el desayuno va o no incluido en el precio. De no ir es posible que se ofrezca una vez en el alojamiento, por un coste adicional que va de los comprensibles 6 euros hasta los 20 o 30 que piden los más lujosos (u osados). Como si sirvieran caviar de beluga, oigan.

Sobre los desayunos de hotel hay opiniones para todos los gustos. Me ha sorprendido comprobar, por ejemplo, que personas con mucho bagaje en eso de pisar hoteles detestan los desayunos buffet. Lo vemos en este artículo de Conde Nast y en el blog Críticas de Hoteles.

Sin embargo, la regla general no dice lo mismo. Según una reciente encuesta a unos mil ciudadanos estadounidenses, un 42,4% antepone tener esta opción incluida en el precio al omnipresente wifi, al aparcamiento, a las mejoras en la habitación o al servicio de gimnasio.

La conexión internet obtuvo un 28,1%, y entre lo demás apenas sumaron el porcentaje restante. Así lo leemos en un artículo al respecto en Nomadistas.

Suponemos que esto se debe a la tranquilidad de saber de antemano que ese coste extra en el exterior te lo ahorras. También a esa comodidad de comer y poder seguir arreglándote tranquilamente, sin necesidad de salir con legañas y suplicando un café por las esquinas.

Personalmente son los dos factores que más feliz me hacen al saber que el desayuno va en el precio. Bueno, eso y que soy bastante zampona, y la idea de levantarme y tener decenas de bandejas esperando mi saqueo me entusiasma. Me gustaría tener más clase, pero nací así.

No debo ser la única, pues la regla general avala el desayuno incluido como algo a agradecer. De ahí que se le de tanta importancia. Y es que, además, hay que dejar claro que no siempre son buffet. Buffet es lo que encontraremos en un hotel con muchas habitaciones, en un parque temático, o en las cadenas más populares. O en miles de otros sitios. Sí, lo sé.

Pero en una casita rural el desayuno incluido fácilmente sea una rica selección de productos locales. De esas que te hacen desear abandonar tu ciudad de origen para siempre. En un hotel de cierta categoría, por otra parte, los productos se escogerán de la carta y serán preparados al momento. El camarero servirá al cliente en la mesa, así que solo quedará sentarse y disfrutar.

Puede que incluso se pueda pedir el desayuno a la habitación, una selección estándar que se suele denominar «Continental». Y aunque comer en la cama debe de ser incómodo, la idea tiene bastante gracejo y glamour. Mucho mejor que hacer cola en la cafetería de la esquina.

¿Y vosotros? ¿También anteponéis el desayuno incluido a todo lo demás?

Foto: David McKelvey.

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