Viajar gracias al cine: Midnight in Paris

Midnight in Paris es una de esas películas con escenas y paisajes tan perfectos de la capital francesa que nos dará ganas de viajar lo antes posible.

Continuamos con nuestra mirada al cine como refugio de estos tiempos en los que no podemos viajar de forma presencial y tenemos que buscar alternativas. Seguimos hablando de películas que nos ofrecen imágenes fantásticas para desconectar e imaginar que hemos hecho la maleta y nos hemos ido muy lejos (o no tan lejos, depende del caso). Quizá no son películas estupendas, porque la valoración de un film no deja de ser algo un poco subjetivo, pero lo que sí nos muestran todas estas cintas que hemos elegido para hablar de ellas en el especial Viajar gracias al cine, son paisajes del extranjero a los que nos gustaría ir ahora mismo. Lo haríamos sin dudarlo, aunque no podemos.

El momento es crítico y, la buena noticia, es que disfrutar de otros lugares gracias al cine no deja de ser algo a lo que ahora mismo, especialmente gracias a las plataformas de streaming, tenemos mucho acceso. Y dicho esto, hoy hablamos de Midnight in Paris, una película de Woody Allen que amarás u odiarás, pero que, al menos, como decíamos, te lleva a la capital francesa.

El cineasta Woody Allen continúa girando alrededor del mundo para demostrar que no solo sabe dirigir películas en los Estados Unidos y en especial en la ciudad de Nueva York. Allen volvió en esta cinta con uno de los temas que más le pegan: la búsqueda de la satisfacción personal, del amor más innovador, y de los gozos que se transmiten a las personas a través de ilusiones y pensamientos.

Midnight in Paris es una experiencia, una película que, en su cierta medida, hace partícipe al espectador de una historia simplista y en algunos momentos descontrolada, pero que no termina por dejar una mala sensación.

Esto es Midnight in Paris

Gil, Inez y los padres de esta se encuentran de vacaciones en París. Dado que los progenitores de Inez tenían que viajar hasta Europa desde los Estados Unidos, la pareja decidió aprovechar para unirse y disfrutar de unos días en un ambiente radicalmente distinto al de su ciudad. Gil es un guionista de Hollywood que ha conseguido gran éxito, pero que a nivel personal y profesional no se siente, para nada, satisfecho. Su esperanza es publicar una novela en la que está trabajando y que podría permitirle alcanzar un futuro laboral muy diferente al que ha tenido a lo largo de los últimos años.

París jugará un papel determinante en la manera en la que afrontará su futuro, y la magia de la ciudad le llevará a ver el mundo con otros ojos. Todo cambiará para él cuando una noche, sin saber exactamente porqué, termine viajando al pasado, a la época que considera dorada y en la que no tarda en conocer a importantes personajes del momento. Su amistad nocturna en los años 20 con los Fitzgerald, con Ernest Hemingway, y su encuentro con personajes como Salvador Dalí o Pablo Picasso, le hará entender que la conciencia humana tiene muchos elementos ocultos dentro de su interior, y que el corazón, en ocasiones, solicita un soplo de aire fresco para su punto de vista.

¿Qué actores protagonizan Midnight in Paris?

Owen Wilson es un actor de comedia que ha tenido épocas de todo tipo. Tras convertirse en uno de los amigos más habituales en películas de Ben Stiller y de protagonizar algunos films comerciales realmente exitosos, el actor pasó por algunos momentos bastante dramáticos en lo personal. Ha terminado encauzando su carrera profesional de manera más que brillante, y es que cada vez más le vemos sumergido en papeles dramáticos, de los que requieren una interpretación especial y mucho más elaborada que en la mayoría de comedias.

Esto le ha ayudado a recuperar confianza. En Midnight in Paris lo que hace es, de manera más que efectiva, caracterizar al Woody Allen que todos conocemos de sus antiguas películas. Quizá lo más determinante de la caracterización de Owen Wilson sea que consigue meterse en ese tipo de papel que Allen conoce tan bien de su fase interpretativa.

En papeles secundarios, no menos importantes, destaca un grupo de actrices más que notable. Tenemos ocasión de ver en escena a Rachel McAdams, bastante ensombrecida por sus coprotagonistas, y también a Nina Arianda, Carla Bruni, Alison Pill, y Marion Cotillard. También hay un suculento abanico de actores con presencia, principalmente caracterizando a personajes históricos, entre ellos Corey Stoll, Tom Hiddleston, Marcial Di Fonzo Bo, Adrien Brody o Adrien de Van.

Así es Midnight in Paris

Es una comedia romántica en la línea de Allen, pero que esta vez se atreve a adoptar un estilo bastante original y distinto. El cineasta, que como de costumbre también firma el guion, se ocupa de introducir a los espectadores en una historia que se puede entender de muchas maneras. Es amor, tiene una relación romántica en primer plano, ¿pero es más fuerte y tiene más protagonismo el amor de los personajes por su idílica visión de una vida imposible en otra época? Son preguntas que nos haremos a lo largo del film, y que terminan por difuminarse en una experiencia argumental que tiene muchos agujeros, y que resulta demasiado brusca en su desarrollo.

El espectador que esté buscando coherencia en cuanto a porqué le pasa lo que le pasa al protagonista, se va a encontrar con un muro de irrealidad bajo el cual Allen se respalda para hacer lo que le viene a la cabeza. No hay control ni tampoco comprensión en el guion, que funciona a modo de vehículo surrealista de complejidad psicológica donde resulta complicado encontrar el punto de unión entre la ficción, la realidad, y lo que resulta más propio del género de la fantasía.

No es lo que se espera de un trabajo de Allen, ni mucho menos, e inicialmente sorprende por la frescura de la que hace gala, pero a medida que la historia avanza todo va desarrollándose de una manera que desaprovecha el concepto. El desenlace que cuenta Allen no justifica la aventura por la que ha hecho pasar a los espectadores y no deja, ni mucho menos, la sensación que podrían esperar los seguidores del director. No menos importante, el film resulta pesado y poco inmersivo, lo que reduce el interés que genera el personaje principal entre los espectadores.

Pero, y esto es lo que nos ha llevado a incluir la película en nuestro especial, París es París. Y la película hace lo mismo que han hecho obras anteriores de Allen por Nueva York: mostrarla de una forma en la que sientes la necesidad de viajar hasta allí de inmediato. Que tengamos un punto de vista de varias épocas es algo que ayuda a darle mayor interés y a crear un perfil romántico al que no nos podemos resistir. Daríamos lo que fuera por sentarnos en una terraza de París a comernos un croissant mientras vemos pasar a los personajes que interpretan las escenas de la película.

Woody Allen en Europa

Es de agradecer que Allen haya hecho películas que le separan de su habitual burbuja en Nueva York y que haya ayudado a poner el toque preciosista a una ciudad como París. Siempre tenemos en nuestra cabeza una imagen idílica de la capital francesa, pero el director consigue crear una visión incluso más satisfactoria a golpe de cámara y escena. La película no es que te vaya a cambiar la vida, pero tiene algunas ideas buenas y no hay que dejar de lado el trabajo del actor Owen Wilson, que consigue transmitir todo lo que Woody Allen transmitía en sus personajes cuando interpretaba.

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