Contemplar Santiago desde el Parque de Bonaval

Cualquier ciudadano de Santiago de Compostela ha dedicado una tarde de domingo a pasear por el Parque de Bonaval, sobre todo cuando llega el buen tiempo y las lluvias se vuelven más esporádicas. Y es que este pedacito de la capital gallega tiene todo lo que se le puede pedir a un espacio verde: es céntrico, frondoso, bello y ofrece unas magníficas vistas de la ciudad. El lugar perfecto para un picnic, un encuentro de enamorados o una merienda con los amigos.

Cualquier ciudadano de Santiago de Compostela ha dedicado una tarde de domingo a pasear por el Parque de Bonaval, sobre todo cuando llega el buen tiempo y las lluvias se vuelven más esporádicas. Y es que este pedacito de la capital gallega tiene todo lo que se le puede pedir a un espacio verde: es céntrico, frondoso, bello y ofrece unas magníficas vistas de la ciudad. El lugar perfecto para un picnic, un encuentro de enamorados o una merienda con los amigos.

Concierto en el Parque de Bonaval, en la zona del antiguo cementerio


El Bonaval se encuentra en el barrio de San Pedro, en uno de los extremos del casco histórico (zona vieja) de la ciudad, en lo que se denomina Porta do Camiño. Podemos llegar hasta él dando un paseo por las rúas y con la intención de aprovecharlo para darnos un descanso. El antiguo Convento de Santo Domingo de Bonaval nos da la bienvenida al parque, y en su monasterio se ubica hoy el Museo do Pobo Galego. Acceder al recinto es de lo más recomendable, ni que sea solo para contemplar su triple escalera helicoidal. Data de los siglos XVII y XVIII, es obra del arquitecto gallego Domingo de Andrade y conforma un espiral perfecto, infinito y prácticamente onírico. También en el acceso al parque encontramos el Museo de Arte Contemporáneo Gallego.

Decíamos que este convento es la puerta de entrada al parque, y así es porque su día estos terrenos eran aquellos en los que los monjes cultivaban. Su parte más alta era el antiguo cementerio de la ciudad. Hoy todos estos elementos conservan parte de lo que fueron, pero se integran a la perfección en un parque a diferentes niveles y con el césped como protagonista.

La hipnótica escalera de Santo Domingo de Bonaval

Como destacábamos, uno de los motivos por los que los compostelanos adoran el Bonaval es por las espléndidas vistas que ofrece de su ciudad, sobre todo al atardecer. Es entonces el mejor momento para contemplar el skyline de una de las ciudades más bellas de nuestra geografía, presidido por las torres de la catedral y armonizado por un espectáculo de torres de iglesias, chimeneas y tejados irregulares.

Peregrino o viajero relajado, si quieres descubrir la ciudad a ojos de quienes la han habitado toda la vida es imprescindible que te dejes caer por el Parque de Bonaval. Como todo lo que tiene la capital gallega, podemos garantizarte que no te decepcionará. Y si una vez lo hagas deseas más perspectivas de la ciudad a vista de pájaro, te recomendamos subir al Monte Pedroso. Eso sí, siempre y cuando tengas coche o muchas ganas de caminar cuesta arriba.

Fotos: SIGMA PROJECT y amaianos en Flickr.com.

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