Marrakech, tan cerca y tan lejos

Marrackech es una de las ciudades más importantes del vecino Marruecos, en ella se puede contemplar una forma muy diferente de entender la vida

Recorrer los zocos que abundan Marrakech es una experiencia única

Desde que era pequeño y me dormía a menudo con el cuento de Ali babá y los cuarenta ladrones, siempre me ha seducido la cultura árabe a la que intuía en mi niñez como poseedora de una magia especial, muy diferente a la realidad que vivía en mi ciudad. Cuando crecí esa predilección seguía instalada en mis gustos, por lo que no me lo pensé dos veces y me dispuse a visitar a nuestros vecinos del mediterráneo, Marruecos y más concretamente una de sus ciudades más importantes, Marrakech.

Así que busqué algunos  de los encantadores hoteles en Marrakech y me dispuse a poner los sentidos alerta porque tendrán nuevas sensaciones y experiencias. Es curioso cómo pueden ser tan diferentes dos ciudades que están separadas por un pequeño trozo de mar Mediterráneo. Caminar por los famosos zocos es una experiencia única y podrás conocer los olores de sus especies y los colores de sus tejidos a mano. Y bueno, también de una oportunidad única de tus dotes para lograr regatear.

No hay que dejar la oportunidad de pasear por la famosa plaza Djema el Fna que es la entrada a los zocos de Marrakech. Es el auténtico centro neurálgico de esta ciudad,y aunque no llama la atención por su cuidada estructura, allí es donde se ve el auténtico espíritu tradicional de la ciudad imperial de Marruecos. La Djemaa Fna fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es como un viaje a la fantasía de mi cuento favorito. Es donde puedes ver vendedores de pociones mágicas, saltimbanquis y titiriteros, sacadores de muelas, encantadores de serpientes…

Como he dicho lo mejor de Marrakech es caminar por entre sus gentes y dejarse seducir por esa forma de ver la vida tan diferente al occidental. Otra de las visitas que puedes hacer para poner a funcionar la cámara y disfrutar del arte islámico es la Mezquita Koutoubia, la más importante de Marrakech y fue una de las mayores del mundo islámico cuando finalizó su construcción en 1158. Destaca por su alto minarete y por su color, piedra de arenisca rosada, típico de la ciudad.Pero si te apetece una visita un poco más activa, no te pierdas las maravillosas cascadas del Ouzoud, que son las más grandes e impresionantes del norte de África. Tienen una altura de 110 metros y están localizadas en la provincia vecina de Tanaghmeilt, a 150 kilómetros de Marrakech, en la cordillera del Atlas. Merece la pena recorrer esa distancia.

Fotografía: jlastras

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