Lucerna, el espíritu de una Navidad bucólica

Los amantes de la Navidad escogen para esta época del año destinos con altas dosis de contenido bucólico. Y para que un lugar pueda cumplir este perfil requiere de ciertos ingredientes: casitas bajas con tejado, montañas, luces, edificios históricos (a poder ser, torreones o castillos) y, sobre todo, nieve. La pequeña ciudad de Lucerna, en Suiza, cumple con todos estos requisitos y añade unos cuantos más nada despreciable

Los amantes de la Navidad escogen para esta época del año destinos con altas dosis de contenido bucólico. Y para que un lugar pueda cumplir este perfil requiere de ciertos ingredientes: casitas bajas con tejado, montañas, luces, edificios históricos (a poder ser, torreones o castillos) y, sobre todo, nieve. La pequeña ciudad de Lucerna, en Suiza, cumple con todos estos requisitos y añade unos cuantos más nada despreciables. Por ejemplo, el puente de madera más antiguo de Europa (el Kapellbrücke) y un casco histórico peatonal y lleno de vida, donde las plazas y las iglesias toman todo el protagonismo.

Kapellbrücke atravesando las aguas de Lucerna


Situada en el centro del país, Lucerna se encuentra auspiciada por los Alpes, cerca de los montes Rigi y Pilatus, a los cuales se puede acceder en tren. Excursionismo invernal para los más comodones. También se encuentra a orillas del lago de los Cuatro Cantones. ¿Hay estampa mejor para unas Navidades de ensueño que una ciudad medieval a orillas de un lago y rodeada de picos nevados? Incluso los mismos suizos consideran que no, por esto esta ciudad, y sobre todo su Kapellbrücke, son una de las atracciones más preciadas del país.

Quienes visiten esta localidad de 200.000 habitantes en invierno, se encontrarán con un curioso contraste entre tradición y modernidad. El primero de estos aspectos lo representa el ya mencionado puente y su Torre del Agua, que data del siglo XIV y que se alza en la mitad del mismo. También la Hofkirche, una iglesia gótica cuyas dos torres terminan con un pronunciado tejado en punta, o el Altes Rathaus (antiguo ayuntamiento), presidido por un encantador torreón de piedra en el que destaca el tejado granate brillante y el colorido reloj. Todo ello recogido por los restos de la muralla medieval, elemento imprescindible en cualquier localidad histórica que se precie.

El contraste con lo contemporáneo lo marca sobre todo el futurista Centro de Culturas y Congresos, obra del arquitecto Jean Nouvel e impresionante sobre todo en su interior. Bajo las siglas KKL, es famoso por ser el símbolo del festival internacional de música clásica que se celebra cada año en la ciudad.

Hablando de eventos, quienes lleguen ya tarde para coger billetes para estas fiestas, pueden esperar a visitar Lucerna en carnaval. La ciudad es cuna de uno de los más populares de Suiza, el Lucerner Fasnacht. Rúas, charangas y personajes un tanto grotescos llenan las calles para la diversión de grandes y pequeños.

Sea ahora, sea dentro de unos meses o sea en verano, una escapada a la bucólica Lucerna siempre es una buena idea. Situada en el centro del triángulo que conforman Berna, Zurich y Basilea, puede serviros como parada de paso en una ruta entre estas ciudades o puede ser vuestro único destino. En cualquier caso, no os va a decepcionar.

Foto: edwin.11 en Flickr.com.

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