Los ciudadanos de Nueva York ya no se sienten seguros

¿Es menos segura Nueva York que en el pasado? Sus ciudadanos se quejan de los riesgos a los que se exponen a diario.

Los testimonios se multiplican. Hay multitud de entrevistas en las que ciudadanos que viven en Nueva York, y que han vivido allí toda la vida (o, al menos, varias décadas), aseguran no sentirse seguros. La CNN ha publicado un amplio reportaje sobre ello y otros medios norteamericanos también lo comentan. El problema es que la tasa de criminalidad ha aumentado de forma notable respecto a 2021 y que la tendencia parece apuntar a que todo va a seguir en la misma línea en los próximos años.

Muchos de estos testimonios culpan a las armas, a la pobreza y a la falta de trabajo. Parece que se está empujando demasiado a la clase baja a que cometan delitos para poder sobrevivir. Se culpa al gobierno por la poca ayuda que presta a las personas necesitadas y por el poco control que hay de las armas y de otros elementos peligrosos.

Los ciudadanos de Nueva York mencionan que llegan a un punto en el que ya no quieren salir a pasear ni a disfrutar de su fantástica ciudad, porque no quieren estar mirando siempre hacia todas las direcciones con preocupación de si les llegará a pasar algo. Los sucesos que se han cometido recientemente, con ataques indiscriminados y, en ocasiones, totalmente inexplicables, fomentan este miedo a la calle y a encontrarse públicamente expuesto a que algo te pueda ocurrir.

Leemos declaraciones de personas que coinciden en que llevan una vida lo más controlada posible cuando están fuera de casa. Evitan ir en tren o metro, porque saben que se están exponiendo a un entorno cerrado y peligroso donde pueden pasar cosas. En lugar de ello, recorren siempre la misma ruta, una segura, y evitan pasar por determinadas calles y lugares dependiendo también de la hora del día. Son testimonios impropios de un lugar que tiene el glamour de Nueva York y que se trata de uno de los sitios más deseados turísticamente del mundo. Al fin y al cabo, el cine nos ha vendido la imagen de un lugar de ensueño y es algo que muchas personas siguen defendiendo incluso en estos malos momentos.

Las mismas personas que se quejan del riesgo y el miedo que tienen en Nueva York son aquellas que defienden la ciudad con toda su fuerza y que declaran su amor por ella sin ningún tipo de miedo. Eso demuestra lo bien que Nueva York tiene ganados los corazones de sus residentes. Como una de las personas afirma, le encanta Nueva York porque es como tener una parte de cada rincón del mundo reunida en un mismo lugar. No hay duda de que se trata de un entorno que realmente merece la pena disfrutar y donde vivir se puede llegar a convertir en una gran aventura.

El problema es que la criminalidad está llegando a unas cifras que asustan. Y sí, hay comisarías de policía en los alrededores, pero eso tampoco hace que los vecinos se sientan seguros. Por su lado, la Policía de Nueva York anuncia el aumento de las patrullas y la presencia de más agentes en las calles. Pero los residentes, algunos, remarcan cómo no creen que se trate de la solución, ya que no suele haber una buena relación entre los ciudadanos y los agentes de la ley. La conexión es tirante.

Hay quien recuerda con nostalgia tiempos pasados. De todas formas, se puede comprobar cómo la percepción cambia dependiendo de la persona a la que le preguntes. Todos hablan de cómo “antes” todo era mejor, más seguro y sin altercados. Pero si se cruzan las fechas de esos testimonios, se puede comprobar cómo, ese “antes”, no se puede situar en un punto determinado. Los testimonios llevan a indicar que la década del 2000, los 90 o incluso los 80, fueron esos periodos en los que Nueva York era más segura.

Por supuesto, hubo años más seguros, pero no largos periodos de tiempo que se puedan considerar como de auténtico paraíso. Nueva York siempre ha sido un lugar en el que se puede disfrutar mucho, pero donde también tienes que andarte con cuidado. Nunca sabes cuándo un suceso aislado te puede llegar a afectar. Las décadas de los 70 y los 80 fueron las más duras. Los años 90 tampoco fueron precisamente seguros, al menos no desde un punto de vista objetivo. En los 2000 quizá hubo algunos años de mayor seguridad, pero Nueva York siempre ha tenido sus altos y sus bajos.

Lo que está claro es que, si ahora las cifras de criminalidad están un poco altas, acabaran descendiendo. Han aumentado respecto a 2021 porque, con la pandemia, hubo menos problemas en las calles. Solo hay que tener paciencia y darle a la ciudad la oportunidad de curar sus heridas y de poner un poco de orden. Posiblemente, en 2030 o 2040, también habrá quienes comenten que “antes”, en 2020, todo era más seguro. Cuestión de percepción. Que eso no nos impida viajar a Nueva York y descubrir la Gran Manzana.

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