Lisboa reflejada en un azulejo

En esta entrada viajamos a Lisboa, capital de corte antiguo y moderno a la vez. Sus contrastes producen un encantamiento especial que nos refleja en los hermosos azulejos, artesanía típica de este pueblo. Los mejores modelos se exhiben en el Museo del Azulejo y podemos mandarnos a hacer una réplica a nuestro gusto.

Las historias que se guardan a orillas del Tejo corresponden a una de las capitales más tradicionales de Europa, Lisboa. Esta ciudad nos encanta desde el minuto inicial por su atinada mezcla de elementos clásicos y modernos, en donde disfrutamos desde la visita más tradicional hasta la salida nocturna más frívola. El centro de Lisboa discurre junto al río pero la ciudad se ha extendido en todas direcciones, dotando a cada barrio de un toque especial.

En la Baixa está la Plaza Rossio y elementos adyacentes que proviene del siglo XVIII. Hacia el norte están las Avenidas Novas que provienen del siglo XIX y que sirve de núcleo para una serie de tiendas y comercios de todo tipo que la circundan. La llegada a la capital de Portugal se hace a través del Aeropuerto Internacional de Lisboa que queda muy próximo al centro de la ciudad. El acceso es tan sencillo como encontrar alojamiento en Lisboa.

Podemos ir al Vip Eden Aparthotel que nos ofrece apartamentos funcionales y una piscina en la parte alta desde donde se divisa toda la ciudad. El Bairro Alto Hotel nos ofrece más de medio centenar de habitaciones muy cómodas. Y si buscamos algo que nos permita un máximo ahorro entonces hay que dirigirnos al Hotel Residencial Florescente que se encuentra muy bien ubicado en una zona céntrica. Muchos viajeros gustan de arrancar sus viajes haciendo compras.


A ellos les recomendamos que busquen la zona de la Baixa, lugar tradicional de compras al aire libre, a diferencia de los grandes centros comerciales como Colombo y Amoreiras, o en galerías más pequeñas. Recordemos que Lisboa es famosa mundialmente por sus trabajos de artesanía, los cuales se pueden admirar y adquirir en los Santos Ofícios Artesanatos. No olvidarnos de los azulejos. Estos los podemos hallar en Sant’ana, tienda que conserva la tradición desde el siglo XVIII.

Los amantes del buen vino encontrarán su paraíso en Coisas Do Arco Do Vinho donde hay una grata selección de Oportos además de incontables accesorios vitivinícolas. Luego debemos darnos tiempo para ir al Castillo de San Jorge, uno de los símbolos de la ciudad. Luego iremos al Monasterio de los Jerónimos ubicado en el barrio de Belem y joya del manuelino portugués del siglo XVI. Finalmente hay que ir al Museo del Azulejo donde podemos ver los modelos que más nos gustan antes de mandarnos a hacer una réplica.

Fotos:
1 vista de lisboa tomada de flickr por peter curbishler
2 catedral de lisboa tomada de flickr por andreadg

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