La misteriosa y olvidada ciudad 404 de China

Li Yang cuenta la historia de una ciudad china que ha quedado casi abandonada y que tiene un curioso pasado.

plaza de China

¿Os suena de algo el nombre de la ciudad 404? Seguro que os suena a chino. Y eso es justo lo que tiene que ocurrir, porque se trata del nombre de una ciudad olvidada y misteriosa que se encuentra en China. Y sí, suponemos que algo tiene que ver con el error 404 que se produce cuando navegamos por Internet y nos topamos con una página no encontrada.

Los orígenes de esta ciudad se remontan a la década de los 50, cuando durante el reinado de Mao Zedong se tomó la decisión de construir una ciudad artificial que serviría para que vivieran las familias involucradas en el desarrollo de un reactor nuclear. Esta ciudad estaría escondida de todo el mundo y sería casi más misteriosa que el Área 51 de Estados Unidos. Se construyó en una zona de Gobi, el desierto en el cual se esconden incontables secretos.

Con la edificación del reactor el plan de China sería crear una bomba nuclear que les permitiera pisar más firme en el entorno bélico internacional, dado que posiblemente pensaban en que las cosas quizá se desmadraban de forma inesperada. En aquel entonces a China le preocupaba tanto el posible inicio de hostilidades con Estados Unidos como la amenaza que podía suponer de la noche a la mañana por parte de la Unión Soviética. Tener una bomba nuclear les daría confianza.

Aunque por lo curioso del relato cualquiera diría que esta ciudad nunca llegó a existir, en realidad sí lo hizo y permitió a China establecerse en el entorno bélico. Lo hizo trasladando a alrededor de cien mil personas entre las que se contaban ingenieros, técnicos y otros profesionales necesarios para la construcción del reactor. Junto a ellos también se trasladaron sus familias. Se les garantizó una vida tranquila, con todas sus necesidades y en un entorno en el que les gustaría crecer y desarrollarse. El paso del tiempo hizo que estas familias disfrutaran cada vez más de 404 por mucho que supieran que estaban viviendo ocultos en medio de ninguna parte.

El gobierno se ocupó de tener bien provistos a sus especialistas, lo que llevó a que en 404 hubiera de todo. Desde escuela para los niños hasta un zoo en el cual se podía pasar el rato viendo animales salvajes. Por supuesto, había tiendas, un teatro como medio de diversión, un hospital y un parque de atracciones. Era un lugar que proteger y cuidar, lo que también llevó a la construcción de un refugio que serviría si los enemigos bombardeaban las instalaciones de 404.

En noviembre de 2016 un hombre llamado Li Yang publicó su historia y la de su familia, siendo la persona más adecuada para hacerlo. Yang representa la tercera generación de una familia que ha crecido en este lugar donde reconoce que ha tenido una vida y en la cual se han acumulado muchas historias interesantes. Hoy día 404 se ha quedado prácticamente abandonada, puesto que China ya no le da un uso auténtico y muchos de los jóvenes se han ido marchando con el paso de las décadas. Quedan algunos ancianos que se resisten a abandonar la que ha sido su ciudad propia, un lugar de 4 kilómetros en el cual estos ancianos quieren fallecer, porque se sienten muy unidos a sus calles.

ciudad artificial en China

El relato de Li Yang es emotivo e impactante a partes iguales y creemos que podría servir para un buen documental o una película. No sabemos si es posible viajar a 404, porque la ciudad no sale en los mapas, pero seguramente más de un aventurero consiga encontrarla en el desierto. Sus habitantes son amables y cálidos, aunque no tengan mucha costumbre de interactuar con otras personas. Allí tal y como Yang cuenta, todo el mundo se conoce y los niños se tratan como si fueran familia. Cada persona tenía en su tiempo un papel, una especialización en la cual eran muy habilidosos. Eso no impedía que todas las familias tuvieran en su casa un manual sobre uso de plutonio, por si algo malo llegara a ocurrir en el transcurso de la vida en 404.

La vida en 404 era tranquila y las aficiones para los jóvenes se dividían entre asar patatas y mirar las estrellas, además de practicar deporte. También había una zona de patinaje que servía para que los chicos demostraran sus habilidades ante las chicas. Todo el mundo recordaba que el eslogan de la ciudad siempre había sido: «Después de ofrecer tu joventud y tu vida, después de ofrecer tu vida, ofrece a tus chicos y tus nietos», en relación a que las familias vivían y morían en 404. No obstante, Li Yang fue uno de los chicos que abandonó 404 para irse a Pekín, donde estudió en la universidad y el lugar en el que se quedó desde entonces. Eso no impide que tenga sentimientos contradictorios, porque sabe que 404, la ciudad donde nació, terminará desapareciendo en el desierto. Por eso posiblemente se ha decidido a contar su historia y a mostrar las estupendas fotos que acompañan este texto.

Vía: China.org

Foto: The Dailymail

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