La Abadía de Whitby, más allá de la historia y la ficción

Las ruinas de la Abadía de Whitby son hoy en día vestigio que fue en su momento magnífica y que hoy se presenta como atractivo imperdible en Whitby, ciudad de North Yorshire, ubicada sobre la costa noroeste de Inglaterra.

Las ruinas de la Abadía de Whitby son hoy en día vestigio de una construcción religiosa que fue, en su momento, sin dudas magnífica. Este monumento tiene una gran e interesante historia y se erige en lo alto de los acantilados de Whitby, en North Yorshire, sobre la costa noroeste de Inglaterra.

Abadía de Whitby, un imperdible en North Yorkshire, Inglaterra

Es una edificación medieval cuyas ruinas son visibles desde casi cualquier punto de la ciudad, la misma que con su imponente silueta, sus arcadas y rincones, sirvió de inspiración a Bram Stroker para dar vida al conde más popular y sangriento de la ficción, Drácula.

Se trata de un monasterio benedictino que data del siglo VII y que constituye un imperdible en una visita a estas tierras históricas inglesas, en especial, para todo amante o aficionado a la historia universal.

Según se cree, esta construcción religiosa fue fundada en 657, en lo que entonces era Northumbria, bajo el reinado del Rey anglosajón Oswy, y por voluntad de quien fuese su abadesa, Hilda, una religiosa posteriormente santificada, y considerada hoy en día como una de las patronas de la educación y la cultura debido a la importante labor en su momento realizada en estos temas.

Las ruinas de la Abadía se pueden observar casi desde cualquier punto de Whitby

Tras lo que fue esta primera época de esplendor, ya en 867, como resultado de una invasión vikinga, el imponente edificio quedó destruido y no fue hasta el siglo XI en que Guillermo El Conquistador reparó en el histórico monumento y lo mandó a reconstruir.

Con el paso del tiempo, ya durante el segundo milenio de la era cristiana, la abadía de Whitby fue ganando popularidad como sitio de peregrinación e, incluso, fue resistiendo a acontecimientos desafortunados.

Tal fue así que logró mantenerse en pie tras la orden de Enrique VIII, después de su ruptura con la iglesia católica, de cerrar todos los monasterios e iglesias. Según se dice, se salvó gracias a su estratégica ubicación y a que servía de señal en tierra firme a todas las embarcaciones que se acercaban a la bella bahía.

Ya en el siglo XVII, pasó a manos de la familia Cholmley, la que construyó sobre la base de lo que quedaba una mansión. Hoy en día, es propiedad del estado inglés y sólo conserva los muros, las aberturas de las ventanas, y sus espacios interiores vacíos, todos ellos testigos del paso de los años y de los devenires, no sólo de la abadía en sí sino también de la milenaria Whitby, que ya plácida se recuesta a sus pies.

Fuente Sacred-destinations

Foto 1 Wikimedia

Foto 2 Alan Fleming en Geograph.org.uk

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