Imponencia religiosa en la Mezquita Azul

En Estambul la Mezquita Azul se impone como uno de los puntos turísticos de visita obligada. Una interesante construcción que resalta por su belleza y su estilo arquitectónico

Uno de los destinos turísticos más espectaculares del continente europeo es, sin lugar a dudas, la capital de Turquía. Un lugar donde el exotismo, la cultura, la gente y la diversidad arquitectónica nos impresionan y nos invita a querer explorar un territorio completamente fascinante.

Mezquita Azul de Estambul

Actualmente es muy sencillo viajar a Estambul pues con algún buscador de vuelos podremos encontrar aviones económicos que nos permitirán conocer una tierra diferente a un coste muy bajo. Lo mismo sucede con la oferta de alojamiento que podemos aprovechar una vez instalados en la ciudad.

Si bien son muchos los atractivos que podremos encontrar en la metrópoli es importante remarcar que hay un edificio en particular que no podemos pasar desapercibido. Así como en la ciudad de Córdoba, en España, la Mezquita Azul de Estambul se impone por su belleza, su misticismo y su arquitectura.

Es innegable decir que este edificio de perfil religioso es el más importante y visitado por los viajeros de todas partes del mundo que llegan para disfrutar los principales atractivos de una ciudad que ya habla por sí sola. Sin embargo, hay que tener en cuenta que pese a que el horario de visita es de 9 a 18 horas, todos los días, no se permitirá el ingreso durante las horas dedicadas a la oración.

Para comenzar a entender porque es una construcción tan admirable, debemos explicarte que su nombre no está librado al azar sino que tiene que ver con el color azul y verde de los mosaicos que ornamentan tanto las cúpulas como la parte más alta de la Mezquita. Por su parte, la fachada también se impone gracias al aspecto de fortaleza propia del Medio Evo.

Con un talante hermético pero muy bonito la Mezquita del Sultán Ahmed (nombre oficial del templo) se encuentra ubicada frente a otra de las iglesias más importantes de Estambul: la de Santa Sofía. Su entorno, colmado de espacios verdes, se contrapone con el estilo constructivo realizado en mármol y piedra, lo que le da una distinción completamente singular.

Sin embargo, es posible que al ingresar al interior del edificio sientas que todo ese esplendor que se ve por fuera no tiene relación con lo que encontramos por dentro pues, lamentablemente, la Mezquita alberga unas pinturas azules que no poseen una gran calidad. Pero no hay que preocuparse demasiado pues todo eso se nos olvidará cuando observemos las impresiones de los versos del Corán y la luz natural que ingresa por los enormes ventanales que crean un ambiente de magnífica paz y belleza.

Fotos: MrDoS

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