El salto del Colacho con los saltos por encima de bebés

La fiesta del Colacho tiene lugar en Castrillo de Murcia y culmina con el salto del demonio sobre los bebés nacidos ese año.

Tradiciones extrañas, en el mundo, hay muchas. En España tenemos unas cuantas. Algunas se hacen tremendamente populares en todo el mundo, como es el caso de la Tomatina. Otras, no tienen tanta aceptación e incluso hay algunas que desatan las críticas y las malas miradas. La del salto del Colacho es una de las que no generan mucha simpatía y que, hoy por hoy, se sigue realizando, aunque no son pocas las voces que apuestan por intentar cancelarla.

El Colacho es una celebración que se lleva a cabo en Castrillo de Murcia y que tiene lugar durante una semana que acaba el domingo posterior a la fecha del Corpus Christi. Es una fiesta de origen religioso y los registros indican que se celebró por primera vez en el año 1621. Desde entonces nunca ha dejado de llevarse a cabo.

¿En qué consiste el Colacho?

La celebración sigue las tradiciones católicas, pero de una manera particular. El momento del clímax es el domingo, en el cual se realiza la procesión y da lugar el salto del Colacho. Este personaje es un hombre que tiene aspecto de demonio, pero con colores muy llamativos que hacen que todas las miradas se depositen en él. Se supone que es el representante del demonio que ha llegado al pueblo y al cual los vecinos se enfrentan con insultos e improperios.

El demonio se desplaza por el pueblo y salta por encima de colchones en los que se coloca a los bebés que han nacido a lo largo de ese año. El motivo de ello, según la tradición, es que se realice la purificación de los niños y se les libre del pecado original. Tras el salto, se hace un baño a los bebés con pétalos de rosa que ayuda a su purificación. También participa un sacerdote para que sean bendecidos y que así estén libres de cualquier mal que les pueda perseguir.

¿Por qué genera polémica?

Hay dos grupos que no están contentos con esta tradición y que tratan de eliminarla. Por una parte, está la Iglesia Católica, que directamente desde el Vaticano, con palabras del Papa, ha hablado de cómo es una tradición demasiado poco ortodoxa, motivo por el cual quieren que se deje de realizar o, al menos, de atribuir a la iglesia. El motivo de ello es que no se trata de una idea que encaje con los pensamientos y bases de la fe católica, por lo que entienden que ya, en su origen, hubo algún tipo de confusión que derivó en su estandarización.

Hoy día el Papa recomienda a los sacerdotes de la zona que se mantengan alejados de la organización de esta tradición para que, poco a poco, su celebración se vaya apartando cada vez más de la iglesia católica. Consideran que no es algo que deba mantenerse y que no encaja con los valores que transmite la religión católica, sobre todo en el tratamiento de los recién nacidos.

Por otra parte, también hay muchos grupos y personas que han manifestado su malestar por la celebración de una fiesta donde un hombre disfrazado salta por encima de bebés que se encuentran en el suelo. Al fin y al cabo, se trata de un tipo de actividad que podría dar lugar a accidentes, golpes y daños en los bebés, en especial para aquellos más jóvenes que hace poco que nacieron y que tienen una estructura que no sería capaz de soportar un impacto. Nunca se sabe qué podría llegar a pasar si el Colacho tiene algún tipo de problema, si se encuentra en una mala condición física o si sufriera algún percance médico en el momento en el que está realizando el salto o la carrera.

Estos dos frentes han afectado a la manera en la que la fiesta del Colacho se da a conocer entre personas tanto de España como del mundo. No es un evento que genere tanta atención como en otros casos, pero sí que ha dado como para que se escriban muchas líneas acerca de ello y como para que sus vecinos, no todos, hayan deseado que siga siendo una fiesta desconocida más allá de sus calles. Su celebración, por ejemplo, apareció recogida en el libro España oculta, y eso hizo que su popularidad aumentase de forma desproporcionada. Pero eso ocurrió en los 80, antes de la era de Internet.

Hoy por hoy el Colacho se sigue celebrando con normalidad por mucho que haya voces críticas o que incluso el Vaticano se haya manifestado en contra de su celebración. Tampoco hay que olvidar, para quienes la critican, que se trata de una fiesta que recibió el título de bien de interés turístico en la región de Castilla y León. Eso, posiblemente, sea más que suficiente como para que se continúe celebrando en el futuro a lo largo de los próximos cientos y cientos de años.

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