Devolver la visita al Papa

Cuando viajas a Roma es inevitable acercarte a la vecina Ciudad del Vaticano, seas o no seas católico, para disfrutar de su inagotable tesoro artístico

Es inevitable emocionarse ante la belleza de la Capilla Sixtina

Es curioso como una visita de una figura notoria como el Papa Benedicto XVI haya influenciado en mi pero a la inversa de lo esperado. Desde que las cadenas televisivas repasaron el momento de la elección de Joseph Alois Ratzinger y se veía la Plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano, pensé que llegó el momento de cumplir uno de mis sueños pendientes: disfrutar de todo lo que ofrece los viajes a Roma.

Y es que por pequeña que sea esta ciudad-estado es completamente imprescindible visitarla cuando estés en Roma. Y es que en pocos lugares del mundo se puede ver tanto arte en tan pocos metros cuadrados. Empezando por la Capilla Sixtina realizado por una de esas mentes privilegiadas y llena de talento, Michelangelo di Lodovico Buonarroti. Es difícil no sobrecogerse por la grandiosidad y la calidad en los detalles y en el conjunto formado por la obra pictórica y la arquitectónica. He de reconocer que gracias a la restauración que se realizó recientemente los colores han revivido esta obra culminante del arte mundial.

Pero como decía hay mucho que ver. Porque tanto la Plaza de San Pedro, una obra creada por otro de esos genios de una época que tan sólo podemos hablar de ella con cierta melancolía y envidia. Se trata de Gian Lorenzo Bernini, capaz de crear algunas de las esculturas más espectaculares de la historia como idear una plaza que ha sido modelo a seguir durante siglos.


Hablar de la cúpula de la Basílica es hacerlo de quizás la imagen más característica de Italia, junto al Coliseo Romano. Ambas obras identifican perfectamente a este país museo. La Basílica es el edificio religioso más importante de todo el catolicismo. No sólo porque es la iglesia del Papa, sino por su inmenso tamaño, nada menos que 193 metros de longitud y más de 44 metros de altura. Además, en su interior hay una colección de arte que nada tiene que envidiar a los mejores museos.

Si ya te has cansado de observar arte y te apetece algo diferente, una de las opciones más originales de recorrer Roma y, en todo caso, redescubrirla desde otro punto de vista es hacerlo en un pequeño crucero por el río Tiber. Lo bueno es que la frecuencia de este crucero es cada 30 minutos y su punto de salida está cerca de la ciudad del Vaticano. Una nueva forma de descubrir su casi tres mil años de historia de la ciudad eterna. Por supuesto, habrá a bordo un guía que explica algunos detalles destacados de lo que el sinuoso transcurso fluvial nos permite observar.

Fotografía: pululante

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...