Comer bien y barato en Donostia

La ciudad de Donostia es conocida, entre otras cosas, por su gastronomía. Los pintxos, el bacalao o un buen txuletón pueden salirnos caros, aunque no tiene por qué si buscamos bien.

Si vamos a Donostia hay que salir a cenar de pintxos.

Cuando vamos de viaje a Euskadi, uno de sus mayores atractivos es la gastronomía. Probablemente, sea uno de los lugares donde mejor se come del mundo, sobretodo en la ciudad de Donostia. Su fama es bien merecida, no es ningún tópico para atraer turistas, igual que el estereotipo de que comer bien en la capital guipuzcoana es caro. Si partimos de que el País Vasco es uno de los sitios más caros de España, los precios de sus restaurantes y bares no nos parecerán tan desorbitados. Además, existen varias opciones de saciar nuestro apetito por un precio razonable, que no tienen por qué limitarse a la comida rápida de kebabs, hamburgueserías o pizzerías.

Una de las cosas más comunes que hacemos cuando vamos a Donostia es ir de pintxos por la parte vieja. Se puede cenar bien de pintxos, pero hay que elegir bien a qué sitios entramos, y saber el precio que tiene cada pintxo. Un buen consejo es ir moviéndose por las diferentes tabernas que hay y probar algún pintxo de cada una, no quedarse todo el rato en la misma. Así, además de poder comprobar los precios y evitar sorpresas desagradables al pagar, podremos elegir entre una mayor variedad. También hay que estar alerta con cuanto bebemos, ya que cada zurito, vaso de txakoli, sidra o mosto que nos bebamos cuenta, tanto a la hora de pagar como a la de percibir la realidad. Nunca hay que descartar llevar nuestra propia botella de agua en el bolsillo para calmar la sed mientras cambiamos de bar.

A parte de los pintxos, la gastronomía vasca nos ofrece otros dos platos característicos: el txuletón y el pescado. En la ciudad encontramos diversos sitios especializados en carne o en pescado, por lo que no debería costarnos demasiado encontrar un restaurante donde podamos disfrutar de un buen txuletón o de un bacalao a la donostiarra por un precio que se adapte a nuestras posibilidades económicas. La clave está en tener paciencia y mirar bien, ya sea cuando pasamos por la puerta de un restaurante mientras hacemos turismo o al buscarlo expresamente.

El bacalao es un elemento básico en la gastronomía vasca.

Si estamos alojados en un sitio en el que podamos cocinarnos nosotros, como un albergue, podemos sopesar la opción de hacernos la comida nosotros mismos y salir a comer fuera solo en ocasiones especiales, por ejemplo, para ir de pintxos o a comernos un txuletón. Perderemos un poco más de tiempo, pero al no tener que ir a un restaurante cada comida ahorraremos dinero para comidas especiales. Callejeando por sitios un poco menos turísticos, podemos cruzarnos con bares que preparen platos combinados que también nos dejarán satisfechos.

Llegada la hora de los postres, hay dos lugares a los que tenemos que ir. El primero es el La Viña (calle 31 de Agosto, 3), un bar-restaurante conocido en especial por su tarta de queso, que sin duda deberíamos probar si tenemos la ocasión. El otro es la Heladería Boulevard, que está en el Boulevard antes de llegar a la Concha. Podemos comprarnos uno de sus helados artesanales y comérnoslo mientras paseamos por el Paseo de la Concha o por el Boulevar donostiarra.

Fotos: Velcro / Linking Paths

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