Cinco destinos subterráneos poco conocidos

No son ni las Catacumbas de París, ni el Mary King’s Close de Edimburgo. Pero nos cuentan historias de tifones, de mafias, de ciudades subterráneas y de temperaturas insoportables para el hombre.

Las Catacumbas de París, el Mary King’s Close de Edimburgo, la Cisterna Basílica de Estambul o el búnker subterráneo del Hotel Greenbrier de Estados Unidos. Son solo algunos de los destinos turísticos bajo tierra que ya hemos explorado en este blog, algunos enclaves turísticos fundamentales en el lugar en el que se ubican.

Sin embargo, hay otras maravillas subterráneas que pasan desapercibidas al ojo del turista. Algunas apartadas, otras en pleno centro de capitales internacionales, pero todas con una historia fascinante que se esconde bajo tierra. E aquí cinco de las más interesantes:

      • Coober Pedy, Australia: Imaginaros residir en un lugar cuyas máximas en verano rozan los 50º. Este pueblo de apenas 3.000 habitantes, situado al norte de la Australia Meridional, es conocido por sus numerosas minas de ópalo. Muchas de ellas ya en desuso, la población de Coober Pedy las ha reconvertido en sus hogares y principales centros de ocio, con el sabio objetivo de protegerse del calor. Así es como bajo tierra encontramos no solo viviendas, sino también iglesias, hoteles y tiendas. Motivo de sobras para hacerles una visita.
      • Seattle Underground, Estados Unidos: No son estaciones abandonadas de metro (por esos lares le llaman «subway»), sino un entramado de calles y casas de la Seattle del siglo XIX que se oculta bajo tierra. Su origen se remonta al gran incendio que hubo en la ciudad en 1889. Tras sus efectos devastadores, los gobernantes de la época prefirieron mejorar la ciudad a simplemente reconstruirla. Hacer edificios más resistentes usando ladrillo o piedra, y elevar el terreno y la planta baja de las casas para evitar inundaciones. En consecuencia parte de la ciudad quedó bajo toneladas de cemento, y hoy recibe a las visitas a modo de viaje subterráneo en el tiempo. Una curiosa maravilla.
      • Proyecto G-Can, Japón: Pocos países del mundo superan a Japón en lo que innovación se refiere. Y en un país con tanta capacidad para reinventarse, no sorprende que los grandes males se solucionen con grandes remedios. El más grande de todos tiene forma de desagüe gigante y está pensado para combatir las inundaciones de los tifones. Con más de 50 metros de alto y varios kilómetros de largo, parece una faraónica catedral subterránea. Siempre que el tiempo lo permita, se puede visitar de martes a viernes. Eso sí, con guía en japonés.

      • Túneles de Cu Chi, Vietnam: Construidos durante la Guerra de Vietnam por los comunistas del país, consisten en una extensa red subterránea que servía sobre todo como escondite para las guerrillas. También se utilizaba de hospital, de almacén de armas y alimentos, e incluso de alojamiento. Todo un mundo bajo tierra al que se accedía, como hemos visto por muchas fotos, a través de diminutos agujeros en el suelo. Todo un reto para un occidental, sobre todo si padece de sobrepeso.
      • Túneles de Moose Jaw, Canadá: Acabamos con el que aparenta ser un tranquilo pueblo de Canadá, sin nada en especial. Sus túneles subterráneos sirvieron hasta la llegada del siglo XX para albergar las calderas de alta presión. Pero todo cambió con la Ley Seca de Estados Unidos, cuando los capos de la mafia de Chicago empezaron a utilizarlos como destilerías ilegales. La conexión de los túneles con las vías del tren era perfecta para traficar con el brebaje, y en su apogeo de negocio llegaron a albergar un casino y un burdel. Se dice que el mismísimo Al Capone hizo negocios en sus túneles. No queda claro, pero sí se sabe que sus hombres estuvieron allí. Sin duda, toda una aventura bajo tierra.

Foto: Rennett Stowe.

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