¿Conoces las catacumbas de París?

¿Conocías la existencia de las catacumbas de París? Estos túneles datan de la edad de los romanos. Eran unas canteras de donde se extraía la piedra caliza para la edificación de la ciudad. En el 1786 se decidió enviar a ellas los cadáveres de los cementerios para evitar la propagación de enfermedades.

¿Sabías que en el siglo XVIII los parisinos decidieron desplazar los cadáveres de los distintos cementerios de París al subsuelo para evitar la propagación de enfermedades? Así es. Tras una decisión política, todos los huesos de miles de muertos fueron apilonados de manera ordenada a lo largo de unas galerías que recorren el subsuelo de París.

Catacumbas de París.

Así pues, si te gusta la aventura o las historias macabras, puedes encontrar en estas galerías una visita a París muy diferente a las que estamos acostumbrados. Pero no serás el único. Reyes, nobles y miles de personas a lo largo de la historia han visitado estas catacumbas, que sin lugar a dudas es una de las cosas que visitar en París más desconocidas y a la vez curiosas.  Sus galerías son húmedas y amontonan miles de cráneos y huesos, colocados ordenadamente y simulando muchas veces cruces o símbolos cristianos. Debes pensar que cuando se efectuó el traslado de los cadáveres, se realizaron multitudinarias procesiones a lo largo de París, acompañando a los muertos con canciones ceremoniales.

Pero ¿de dónde surgieron estos túneles? Su origen se encuentra en unas canteras llamadas Tombe Issoire. Los romanos sustrajeron de aquí la piedra caliza para la construcción de la ciudad. Este tipo de piedra también lo usaron para la construcción de la muralla con la que defendieron París de los bárbaros en el siglo V. Para evitar que la ciudad pudiera hundirse a causa de los túneles, los parisinos en el siglo VIII reforzaron los pasillos con gran esfuerzo. En la Edad media se siguieron explotando estas canteras que rodeaban París, pero fue en el año 1786 cuando se empezó a trasladar a los cadáveres desde los cementerios de París hasta lo que ahora conocemos como catacumbas. En la Segunda Guerra Mundial se utilizaron como refugio.

La extensión total de estas oscuras galerías es de unos 300 kilómetros. Las alcantarillas y el metro de París han provocado que haya entradas que no son las oficiales y por la cuales muchos jóvenes (llamados “catáfilos”) en búsqueda de aventuras o historias macabras se adentran realizando un peligroso recorrido en el que perderse es muy fácil. Sólo las visitas oficiales están autorizadas, ya que están bien señalizadas y es imposible perderse si no sales del itinerario establecido.

Entrar cuesta unos siete euros, aunque debes tener en cuenta que si sientes claustrofobia, enfermedades que puedan verse perjudicadas por la humedad o vas con niños, es mejor no entrar. El espectáculo de miles de cadáveres puede realmente se terrorífico y para un niño sería difícil de asumir.

Foto por albany_tim en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...